Martín Monteros, uno de los hijos de los detenidos por el crimen de Candela Rodríguez, rompió el silencio y dijo que el operativo que se llevó en la casa de su padre "duró tres horas" y que "no se llevaron nada porque no encontraron nada".
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Asimismo, el joven dijo que "están hablando boludeces" ya que a su padre, Alfredo, lo "conocen desde hace 35 años" en Villa Soldati y "todos saben quién es él". Alfredo Monteros, padre e hijo, quedaron imputados por el fiscal de la causa, Marcelo Tavolaro por el delito de "encubrimiento agravado". Ambos serán indagados mañana.
Los investigadores allanaron una vivienda situada en Itaquí al 3180, del barrio porteño de Villa Soldati, donde residen los Monteros, cuyos vecinos salieron en su defensa al señalar que no tienen nada que ver con el hecho.
En ese sentido, algunos de los habitantes del barrio colocaron plantas de perejil en la puerta del domicilio para simbolizar la inocencia de padre e hijo y pegaron un cartel que rezaba: "Justicia por Alfredo y familia. 100% trabajador. Fuerza Alfredo. los vecinos te apoyamos".
Los pesquisas también realizaron nuevos procedimientos en la casa del carpintero Altamirano, ubicada en Charrúas al 1081 de Villa Tesei, -ya había sido allanada el viernes- y en la que reside Cabrera, en Humberto 1° al 2692, del barrio porteño de San Cristóbal. Mientras que otro grupo de peritos volvió a inspeccionar una Renault Trafic blanca del sospechoso Valenzuela que había sido secuestrada.
Los investigadores presumen que Valenzuela y los Monteros utilizaron esa camioneta para transportar algunos muebles de la casa de la calle Kiernan y también procuraban establecer si pudo haber sido el vehículo para trasladar a Candela hasta el lugar donde finalmente fue hallada muerta.
Por esa razón es que los peritos buscaron huellas de la niña dentro del vehículo como así también pelos o restos orgánicos en una lona hallada en la caja del mismo. Candela fue vista con vida por última vez el lunes 22 de agosto, cuando salió de su casa ubicada en Coraceros 2552, de Villa Tesei, para encontrarse con unas amigas con quienes asistía a un grupo de scouts, en la parroquia San Pablo Apóstol, de esa localidad.
Tras una intensa búsqueda, la niña fue encontrada muerta la tarde del miércoles pasado dentro de una bolsa, a la vera de la calle Cellini y la colectora del Acceso Oeste.
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