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1 de septiembre 2026 - 10:58

Inclusión y deporte frente a la crisis de la discapacidad: la fundación que hace del esquí adaptado una herramienta de inserción

Desafío Bariloche cuentra con más de 30 años de historia. Es una propuesta que pretende eliminar las limitaciones económicas y físicas a la hora de realizar deportes de montaña.

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Desafío Bariloche trabaja por la inclusión en los deportes de montaña. 

Desafío Bariloche

En medio de un escenario marcado por recortes, problemas de financiamiento y reclamos en discapacidad, una organización de Bariloche sostiene desde hace más de tres décadas una propuesta que busca que las limitaciones económicas o físicas no definan quién puede llegar a la montaña. La Fundación Desafío Bariloche utiliza el esquí adaptado como una herramienta de inclusión y desarrollo personal para personas con discapacidades físicas, sensoriales o cognitivas.

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La iniciativa cobra una dimensión particular frente a las dificultades que atraviesa el sector, donde por ejemplo, familiares y organizaciones denunciaron al presidente Javier Milei y a funcionarios nacionales por los recortes en pensiones, prestaciones y programas sanitarios, mientras prestadores alertaron sobre atrasos en los pagos y problemas para mantener servicios. Según un relevamiento del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) , los fondos destinados al área de Discapacidad retrocedieron 31,3% durante el primer trimestre de 2026 frente al mismo período de 2023.

En ese contexto, Desafío Bariloche mantiene un modelo que combina voluntariado, aportes privados, cooperación internacional y los ingresos obtenidos a través de las clases que brinda a turistas. Su presidenta, Mariana Neira, explicó en diálogo con Ámbito que el objetivo excede ampliamente el aprendizaje de una disciplina deportiva: la montaña funciona como un espacio para desarrollar autonomía, bienestar y nuevas posibilidades.

"Lo que hacemos nosotros es, como somos de Bariloche y vivimos en un ambiente de naturaleza, la idea es un poco incluir a las personas en este medio natural y aprovechar ese medio para generar habilidades emocionales, desarrollo personal, bienestar en esas personas que tienen discapacidad, que muchas veces nos pasa sobre todo en el interior del país y con, en geografías a donde es hasta muy difícil salir de la casa por el terreno, logramos que accedan a igualarse, a incluirse la sociedad", sostuvo Neira.

De un deporte asociado al privilegio a una herramienta de inclusión

La historia de la fundación comenzó a principios de la década de 1990, luego de que sus impulsoras conocieran una experiencia de esquí adaptado vinculada con Olimpiadas Especiales. A partir de allí, la propuesta comenzó con estudiantes de la Escuela Especial N°6 y creció mediante alianzas, voluntarios y equipamiento especializado. Actualmente, la organización trabaja durante todo el año para generar experiencias accesibles a través del deporte y la recreación en ambientes naturales.

La paradoja está en el propio esquí, ya que una actividad habitualmente vinculada con elevados costos puede convertirse en una vía para que personas que enfrentan obstáculos económicos y de accesibilidad vivan una experiencia que, de otra manera, resultaría prácticamente inaccesible. "Muchas veces hemos notado que el impacto que genera los termina motivando para hacer muchas otras cosas, a veces hasta estudiar. Lo que ocurre en el esquí, que muchas veces desde la mirada de alguien que no conoce, puede parecer hasta un deporte elitista es que en realidad termina impactando de una manera que va mucho más allá del tecnicismo de esquiar", afirmó Neira.

Durante 2025, pese a una temporada condicionada por la escasez de nieve, la organización acompañó a cerca de 200 participantes. Para 2026, la expectativa planteada fue alcanzar los 300 esquiadores.

Uno de los ejes centrales es Alma de Desafíos, el programa social destinado a residentes de Bariloche y sostenido de manera ininterrumpida durante tres décadas. Participan personas vinculadas con instituciones locales como Crearte, la Escuela Especial N°6 y organizaciones de personas ciegas. Durante septiembre, entre 90 y 100 participantes acceden a la actividad y los instructores trabajan de manera voluntaria.

Para hacerlo posible se articula una red que excede a la fundación. Catedral Alta Patagonia facilita pases, rentals de la base aportan equipamiento y Travel Rock colabora con el traslado. La organización, por su parte, aporta instructores, coordinación y alimentación. También recibe colaboraciones de empresas y emprendimientos gastronómicos locales para sostener las meriendas.

La falta de recursos también pone un límite a la inclusión

El esquema adquiere mayor relevancia frente a las dificultades económicas del sistema de discapacidad. Referentes del sector denunciaron durante 2026 atrasos en los pagos, pérdida de profesionales, endeudamiento de instituciones y reducción de prestaciones. Pablo Molero, referente del Foro Permanente por los Derechos de las Personas con Discapacidad, calificó la situación de centros de día, escuelas especiales y transportistas como “terminal”.

El funcionamiento de Desafío Bariloche depende, en buena medida, de encontrar mecanismos propios para financiar la inclusión. Además del programa social, la fundación cuenta con una propuesta turística para personas con discapacidad que llegan a la ciudad. Esas clases tienen costo, aunque el porcentaje que abona cada participante puede variar según sus posibilidades, y los recursos permiten financiar becas para quienes no pueden afrontar el servicio.

La dificultad para conseguir fondos aparece, precisamente, como uno de los límites para ampliar la propuesta. "Muchas veces necesitamos, para crecer, obviamente, recursos económicos, así que sería interesante que la gente se contacte con nosotros, porque muchas veces el crecimiento del deporte adaptado se ve limitado por no tener recursos económicos suficientes", señaló Neira a Ámbito.

El desafío económico también atraviesa cuestiones elementales. Para sostener el programa social, la fundación necesita indumentaria que permita que los participantes suban a la montaña adecuadamente protegidos. Por ese motivo, impulsó la recepción de guantes y pantalones de esquí de distintos talles, que pueden entregarse en su espacio ubicado en la base del cerro Catedral.

La propuesta tiene más relevancia frente a las dificultades económicas del sistema de discapacidad.

La red de Desafío Bariloche

La red de colaboración se extendió fuera del país. La organización mantiene desde hace décadas un vínculo con Challenge Aspen, de Estados Unidos, que aportó equipamiento e instructores. Profesionales de ambas entidades también participan de intercambios: integrantes de Desafío Bariloche viajan como voluntarios y especialistas estadounidenses llegan durante septiembre para colaborar con el programa social.

La fundación estableció una dinámica similar con STARS, una organización ubicada en Steamboat, Colorado. Parte del material recibido desde el exterior incluso se redistribuye entre proyectos argentinos con menos recursos. De esa manera, la cooperación internacional no termina en Bariloche, sino que permite extender equipamiento hacia otras iniciativas de deporte adaptado.

Uno de esos intercambios produjo durante 2026 un salto tecnológico. Especialistas vinculados con la Universidad de Utah y TRAILS Adaptive capacitaron al equipo argentino y donaron un TetraSki, desarrollado para que personas con discapacidades motrices de alta complejidad puedan participar activamente del descenso. Se trata, según informó la fundación, del primer dispositivo de estas características disponible en el Hemisferio Sur.

De las becas a la competencia deportiva

El proyecto comenzó además a abrir una nueva instancia. Tres jóvenes que surgieron del programa social fueron federados en la Federación Argentina de Ski y Andinismo (FASA) y empezaron un proceso de entrenamiento con proyección competitiva. También participaron del Winter Camp de Enrique Plantey, referente argentino del esquí paralímpico.

Ese recorrido resume la lógica que la fundación intenta sostener, donde una primera experiencia recreativa pueda convertirse en autonomía, formación o incluso competencia deportiva. "Digamos como que el esquí es un medio para la montaña y el contexto de la montaña, de la nieve, de los paisajes, hacen que impactan realmente profundamente porque es una experiencia que jamás se hubiesen imaginado vivir por, justamente, la dificultad que tiene llegar a esos lugares", explicó Neira.

De esta forma, en una coyuntura en la que organizaciones, familias y profesionales advierten por las consecuencias del ajuste sobre la discapacidad, Desafío Bariloche sostiene su actividad mediante voluntariado, cooperación y financiamiento privado, pero también reconoce los límites de ese modelo. La posibilidad de llevar cada vez a más personas desde una escuela especial o desde sus hogares hasta la montaña depende de recursos que no siempre están garantizados. Allí, el esquí deja de ser únicamente un deporte y se convierte en una herramienta para disputar una barrera más amplia, la que todavía separa a muchas personas con discapacidad del acceso efectivo a experiencias, espacios y oportunidades.

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