Los restos de Araceli Fulles, la joven hallada asesinada el jueves bajo escombros en una casa de la localidad bonaerense de Loma Hermosa, fueron inhumados este sábado en el cementerio de San Martín, con la presencia de decenas de familiares y amigos que cuestionaron cómo llevó adelante la investigación la fiscal de la causa.
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A las críticas se sumó la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, quien dijo que el crimen de la chica de 22 años "fue brutal" y sostuvo que la titular de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 2 de San Martín, Graciela López Pereyra, "tendrá que repasar un poco sus tareas" en referencia a que se demoró 25 días en hallar a la joven, vista por última vez con vida el 2 de abril.
Mientras tanto, el principal sospechoso del crimen, Darío Badaracco, quien fue detenido este viernes por la noche en el barrio porteño de Flores, luego de que una vecina lo identificara y avisara a Gendarmería, fue trasladado por efectivos de esa fuerza para ser indagado por la fiscal, que también debe interrogar a otros seis detenidos que tiene el expediente.
Una fuente judicial indicó a Télam que luego de extensas entrevistas con los abogados defensores, López Pereyra y sus colegas Héctor Scebba y Alejandra Alliaud, que se sumaron de forma provisoria a la causa, indagaban esta noche a los sospechosos y se esperaba que las audiencias se extiendan varias horas más ante la presunción de que alguno declarará.
La despedida de Araceli comenzó este viernes a la noche en una cochería de San Martín, donde se debió interrumpir el tránsito por la gran cantidad de asistentes, y esta mañana su padre, Ricardo Fulles, afirmó: "Todavía no sabemos por qué se ensañaron así, de esa manera. La maldad que tienen... no puedo entender esa parte".
"Tenemos tristeza en el alma y en el corazón" por todo lo que pasó, sostuvo el hombre, que volvió a criticar a la fiscal al señalar que "no está capacitada ni para sacar a un chico a dar una vuelta a la plaza".
Acerca de los siete detenidos que hay en la investigación, dijo sentirse "contento", pero estimó que "es probable que falte la parte financiera que los bancaba para hacer muchas cosas".
Este mediodía, los restos de la víctima fueron trasladados, previo paso por la puerta de su casa, al cementerio de San Martín y acompañados por su familia, vecinos y amigos, quienes realizaron en el trayecto una pegatina con afiches y carteles exigiendo el esclarecimiento del crimen en medio de aplausos.
Gisele, prima de Araceli, dijo que la joven "no se merecía terminar como terminó" sino que "se merecía seguir con vida, formar una familia y seguir su carrera".
"Pedimos que nos respeten y que la respeten, ella sobre todo era una mujer, queremos que nos dejen de matar, no somos cualquier cosa, no somos un pollo para que nos descuarticen, nos maten y nos tiren como a ellos se les canta", expresó notablemente compungida, y agregó: "Somos mujeres, madres, ¿de dónde salieron esos hombres?".
El cuerpo de la joven fue hallado el jueves a la noche en la vivienda de Badaracco, ubicada en la calle Alfonsina Storni 4477 de la localidad de Loma Hermosa, partido de San Martín, desnudo y cubierto por materiales de construcción.
La casa ya había sido rastrillada pero no se había encontrado nada sospechoso, por lo que cree que el cadáver fue llevado hasta allí luego de ese procedimiento y se tapó con algunos escombros y cal.
En tanto, Badaracco fue detenido anoche en cercanías de la villa 1-11-14 del Bajo Flores porteño luego de que una vecina se diera cuenta que era el hombre cuya rostro había sido difundido durante todo el día por los medios de comunicación.
En forma paralela, en la casa del sospechoso se hallaron elementos compatibles con las marcas de ahorcamiento que presentaba el cuerpo de la víctima.
También en la causa ya hay otros seis detenidos, entre ellos Carlos Damián Alberto Cassalz (34), dueño del corralón donde trabajaba Badaracco, quien fue miembro de una superbanda de secuestradores que actuó entre 2001 y 2002, y estuvo preso hasta 2005, cuando fue excarcelado.
Cassalz, los hermanos Jonathan (29) y Emanuel (25) Ávalos y Marcos Ibarra (32) están acusados de "homicidio agravado" y los otros apresados son dos empleados del corralón de Cassalz, llamados Hugo Martín Cabañas (46) y Marcelo Ezequiel Escobedo (37), quienes están acusados de "encubrimiento" ya que habrían ayudado a Badaracco a huir cuando era buscado por la desaparición de Araceli.
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