Más de ocho horas de negociaciones para terminar con una pesadilla. Dos delincuentes se atrincheraron: un muerto, un captor herido y los rehenes ilesos fue el resultado.
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El asaltante -luego que quedó liberada su esposa- resultó herido, cuando el anciano ya había sido dejado en libertad horas antes. El delincuente se encontraba rodeado por policías de Operaciones Especiales desde horas antes.
Todo comenzó cuando dos intrusos, un hombre y una mujer, asaltaron un comercio de venta de carne en la localidad de Monte Grande y cuando intentaban huir se tirotearon con policías que les cortaron el paso. Durante esa acción, un vecino (que señalaron que pasaba por la esquina cuando iba a comer un asado) fue sorprendido en medio de la balacera y varios proyectiles impactaron en él y le provocaron la muerte en forma instantánea.
La primera reacción de la pareja fue atrincherarse en una casa de las cercanías -donde se escudaron por más de cinco horas con los rehenes-. Minutos después, ante el intenso despliegue policial, el asaltante planteó las primeras exigencias para llegar a algún acuerdo.
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