No por tratarse de un country tiene que llamar más la atención ni merecer un tratamiento especial. La inseguridad está en todos lados y, obviamente, no distingue clases sociales. Pero es cierto que se supone que este tipo de lugares, como los cientos de barrios privados que surgieron en los últimos años, cuenta con más medios que los que existen en otras zonas para protegerse de la delincuencia. Vigilancia armada permanente y alarmas perimetrales son algunos ejemplos. Quienes eligen vivir allí lo hacen, básicamente, porque piensan que estarán más protegidos. Pero la realidad muestra que no es así. Ayer se conoció el robo de una casa en el country Tortugas.
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El mismo en el que hace poco tiempo, una banda de delincuentes fuertemente armada había ingresado a la casa del abogado Alejandro Novak. Ahora la víctima del asalto fue la vivienda de Darío Zarasola, inquilino en ese tradicional club de campo. Al parecer, los delincuentes abrieron la caja fuerte que estaba en el primer piso de la propiedad, de donde robaron unos u$s 400.000 entre efectivo y joyas sin que nadie los advirtiera. Preocupante.
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