Las jubilaciones de la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) van a atravesar en septiembre una actualización del 2,1%, de acuerdo con la fórmula de movilidad vigente. El porcentaje surge del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de julio, que el INDEC informó el pasado jueves 13 de agosto.
La discusión vuelve a estar puesta sobre el poder de compra de los jubilados que cobran la mínima. El haber se actualiza automáticamente por inflación, pero el bono extraordinario de hasta $70.000 quedó exactamente igual. Esa diferencia hace que el ingreso total de quienes reciben el refuerzo no acompañe la evolución de los precios.
El efecto del congelamiento del bono en el haber mínimo
El refuerzo de hasta $70.000 sigue sin actualización. Fue establecido por el Gobierno para marzo de 2026 y mantiene ese monto, mientras que la jubilación base aumenta todos los meses por movilidad. En agosto, el haber mínimo quedó establecido en $419.775,93, después de aplicar una movilidad del 1,89%.
Con el bono completo, el ingreso llegó a $489.775,93. Para septiembre, el haber previsional debería subir otro 2,1%, por lo que, tomando el valor oficial de agosto como referencia, se ubicaría en $428.591. Con el mismo bono de $70.000, el ingreso total llegaría a $498.591.
El problema aparece al comparar el haber con el refuerzo. Mientras la jubilación mínima se actualiza todos los meses, el bono permanece congelado. Por eso, cada aumento de precios reduce la cantidad de bienes y servicios que ese dinero puede comprar. Según análisis, el bono de $70.000 había perdido más de la mitad de su poder adquisitivo desde marzo de 2024. Para agosto de 2026, debería ubicarse cerca de $159.700 para conservar el mismo poder de compra que tenía cuando fue fijado.
Rezago de dos meses: cómo influye la fórmula de movilidad según el IPC
El Decreto 274/2024 estableció que las prestaciones se actualizan mensualmente en línea con la variación del IPC que publica el INDEC. El dato tiene un rezago de dos meses. Esto significa que el IPC de julio se toma para calcular el aumento que rige en septiembre. Este esquema permite que el porcentaje de actualización esté definido antes de que empiece el mes de pago, porque el INDEC publica el IPC cuando termina el período medido.
La contracara es el desfase: los jubilados no reciben en septiembre el dato de inflación de agosto, sino el correspondiente a julio. El IPC había pasado de 2,6% en abril a 2,1% en mayo y 1,9% en junio, pero volvió a 2,1% en julio. En lo que va del año, la inflación acumulada llegó al 19,3%.
Suba de aportes y topes salariales para trabajadores en actividad
El aumento de septiembre va a impactar sobre los trabajadores registrados porque ANSES actualiza las bases imponibles utilizadas para calcular los aportes previsionales. En agosto, la base imponible mínima quedó fija en $141.380,42, mientras que la máxima alcanzó $4.594.798,23. Esos valores fueron establecidos por la Resolución 232/2026 junto con el haber mínimo y máximo previsional.
Como la actualización sigue la misma movilidad, el incremento del 2,1% determinado para septiembre lleva esos valores, en una estimación sobre las cifras vigentes de agosto, a aproximadamente $144.349 para la base mínima y $4.691.289 para la máxima. La cifra final va a ser confirmada cuando ANSES publique la resolución correspondiente al mes.
Esto importa para los trabajadores porque los aportes jubilatorios se calculan sobre la remuneración imponible dentro de esos límites. Cuando sube la base mínima, también se modifica el piso sobre el que se determina el aporte. En los salarios que superan el máximo imponible, el cálculo queda limitado al tope que establece ANSES.