Un juez acusó a una empleada judicial de robarle 93 mil dólares, alhajas y un arma de fuego de su despacho en los Tribunales de San Isidro. El hecho, que se produjo en junio pasado, fue denunciado por el juez Gonzalo Aquino, del Tribunal oral Criminal (TOC) número 1 de ese departamento judicial.
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Se trata del juez de un caso que se conoció como "el robo del siglo", donde condenó a una banda de boqueteros que en 2006 saquearon las cajas de seguridad de la sucursal del Banco Río de la localidad bonaerense de Acasuso.
No obstante, la presentación del magistrado recién se conoció por una presentación de la Asociación Judicial Bonaerense. En su denuncia, el magistrado indicó que el dinero era parte de una herencia.
"Es un dinero que estaba en tránsito porque mi mujer estaba a punto de hacer una inversión. Creía que mi despacho era un lugar seguro", señaló. En referencia al hecho, el juez lo calificó de "suma gravedad y demuestra la falta de seguridad que hay en el edificio de tribunales". "Lo peor de todo es que después del robo que sufrí en mi despacho, hubo al menos otros dos hechos más en otras oficinas del mismo edificio", apuntó.
Además, mencionó: "Allí además guardaba la pistola 9 milímetros que también me robaron y de la cual soy legítimo usuario, que no tenía en mi casa por temor a que me entraran a robar y la encontraran". "El robo tiene todas las características de haber sido cometido por alguien que conoce el movimiento del tribunal. Hay que tener llave del tribunal, saber dónde está guardada la llave de mi oficina y saber que guardaba algún valor en ese mueble que fue violentado", puntualizó.
En tanto, la Asociación Judicial Bonaerense, que pidió a la Suprema Corte bonaerense que investigue el caso y que se licencie a Aquino, advirtió que el magistrado acusó a la empleada sin elementos "porque tenía problemas económicos".
Para la entidad, "todos los empleados, funcionarios y magistrados se encontraban en la misma situación de sospecha", pero el damnificado eligió para realizar la acusación a "la más débil". "Marta es una compañera y excelente trabajadora, que durante sus 25 años de antigüedad no tuvo ningún reclamo, cuenta con un legajo impecable, es querida por todos sus compañeros y nunca tocó nada ajeno. Si el magistrado fue víctima de una delito debía denunciarlo, dejar que la Justicia investigue y no buscar justicia por mano propia", expresó la entidad.
Al respecto, el juez aclaró: ""Nunca acusé a nadie. Lo único que le conté al fiscal es el hecho objetivo de que esta mujer, un mes antes del robo, mientras limpiaba mi oficina, levantó la tapa de la caja de zapatos, vio el dinero y me pidió disculpas". El fiscal de San Isidro Patricio Ferrari quedó a cargo de la investigación del caso.
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