27 de julio 2005 - 00:00

La Policía desplazó a piqueteros del puente

La fuerte presencia policial les impidió a los piqueteros duros cortar el puente Pueyrredón para recordar la muerte de dos militantes. Los activistas sólo pudieron interrumpir el tránsito en la bajada de esos accesos hacia la provincia de Buenos Aires.
La fuerte presencia policial les impidió a los piqueteros duros cortar el puente Pueyrredón para recordar la muerte de dos militantes. Los activistas sólo pudieron interrumpir el tránsito en la bajada de esos accesos hacia la provincia de Buenos Aires.
Agrupaciones de activistas piqueteros protagonizaron ayer durante cinco horas un nuevo bloqueo, esta vez total, al Puente Pueyrredón -el nuevo y el viejo-, en otro aniversario de las muertes de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, ocurridas en junio de 2002. La movilización de los piqueteros que se efectúa los días 26 de cada mes tuvo en esta oportunidad una extensión mayor que las habituales, lo que provocó tensión ante la gran cantidad de efectivos policiales que el gobierno desplegó en la zona.

Esto motivó que los activistas de la agrupación MTD Aníbal Verón no pudieran acceder al puente que une Capital Federal con el Gran Buenos Aires. Por ese motivo, esta agrupación -junto a otras que acompañaban el acto de reclamo de justicia-, decidió cortar las dos bajadas hacia Avellaneda, las de avenida Mitre y también Hipólito Yrigoyen, además de interrumpir el tránsito sobre el llamado Puente Viejo.

El líder de la Agrupación Aníbal Verón, Carlos Barnill, responsabilizó de este hecho al ministro del Interior, Aníbal Fernández, y lo acusó de «provocar» una situación difícil al «llenar el puente de policías».

Los últimos actos habían tenido un clima más calmo que el de ayer, que se habían realizado por parte de los piqueteros en forma parcial y dejando varias manos para que no se interrumpiera el tránsito. El corte comenzó ayer a las 11 y se extendió hasta las 16.30, cuando tras leer un documento de reclamo de justicia por los asesinatos de Kosteki y Santillán los manifestantes comenzaron a desconcentrarse sin problemas.

• Momentos de tensión

En esta oportunidad, las fuerzas de seguridad desplegaron un fuerte operativo que incluyó la presencia de carros hidrantes y de asalto, todos de la Policía Federal. En las primeras horas, esta situación generó momentos de tensión cuando los piqueteros intentaron ingresar a la fuerza al puente y apenas pudieron progresar en su intento menos de 100 metros.

Luego de dialogar con el responsable del operativo, los manifestantes decidieron quedarse en las bajadas del paso de vehículosy cortar en forma completa el tránsito, lo que provocó un caos de tránsito fenomenal. Esta vez provocado por la actitud intransigente de la fuerza de seguridad.

Al mismo tiempo, militantes del MIJD se concentraron en el Obelisco en protesta ante «el
agravamiento de la salud de su líder Raúl Castells y el peligro de muerte que corre a causa de la huelga de hambre que cumple 50 días, en reclamo de su libertad», según consignó un comunicado.

Los militantes del MIJD comenzaron a llegar al Obelisco a las 9 y desde allí se dirigieron al Cabildo donde un grupo de cuarenta personas estuvo por el lapso de una hora en el edificio.

Mientras tanto un médico de
Raúl Castells afirmó ayer que el dirigente piquetero detenido cumple una estricta huelga de hambre que lo colocó frente a un pronóstico con una «cuenta regresiva» de «19 días de vida», en reclamo de su libertad.

• Trasladado

Salvador Jorge Chebel, quien se presentó-como médico de parte de Castells ante la Justicia, desmintió así que el piquetero no cumpla con esa medida de fuerza, al salir al cruce de insinuaciones que partieron ayer de fuentes judiciales. Según consta en los informes recibidos por el juez en lo criminal Facundo Cubas, quien lo procesó por un supuesto intento de extorsión, Castells se negó a ser revisado por médicos mientras estuvo internado en el hospital comunal de Marcos Paz.

Castells
fue trasladado el fin de semana pasado desde ese centro asistencia a la clínica Calchaquí, en la localidad bonaerense de Quilmes, perteneciente al Sindicato de Trabajadores Cerveceros. En un comunicado hecho llegar a la prensa, el médico Chebel afirmó que «la huelga de hambre del paciente Raúl Castells está plenamente confirmada en las historias clínicas oficiales y hojas de enfermerías del Servicio Penitenciario y Policía».

Según reseñó el médico, Castells pesaba 98 kilos el 10 de junio último y actualmente estaría en 82. «A los 46 días de huelga de hambre certifico pérdida de masa corporal», agregó Chebel al ratificar que el detenido sólo consume líquidos.

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