El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El paro, que fue levantado sólo para el transporte de pasajeros pero no para el de cargas -sector que originó el conflicto-, ocasionó innumerables inconvenientes en el desplazamiento de la población, sobre todo en el Gran Buenos Aires y la Capital, donde diariamente se moviliza un millón y medio de personas.
"Esta mañana tuvimos una reunión con los ministros (Julio) De Vido y (Carlos) Tomada y el secretario de Transporte (Ricardo Jaime), y nos garantizaron que la próxima semana habría una solución", dijo el titular de La Fraternidad, Omar Maturano, al explicar los motivos de la suspensión de la protesta.
Con esas palabras, Maturano puso fin al paro en el servicio de pasajeros "para que los trabajadores puedan volver a sus casas", pero señaló que el plenario de secretarios generales del gremio había decidido mantener hasta la medianoche de hoy la medida de fuerza en los seis ramales de los trenes de carga.
Tampoco levantaron la huelga de 36 horas prevista para la semana próxima hasta "no ver claramente los avances de las negociaciones", que los sindicalistas retomarán mañana con empresarios y funcionarios nacionales.
El paro en los trenes de pasajeros fue clave para lograr la atención del Gobierno nacional, porque esos servicios movilizan diariamente unos tres millones de personas, de los cuales la mitad viaja desde el Gran Buenos Aires hasta la Capital.
Por esa razón, la magnitud de la medida de fuerza, tomada tras el fracaso de las negociaciones con las empresas en el Ministerio de Trabajo, complicó notoriamente el tránsito vehicular, sobre todo en las zonas urbanas.
La decisión de La Fraternidad cambió la imagen de las estaciones de trenes, que lejos de sufrir el agitado movimiento matutino y vespertino se vieron prácticamente desiertas.
Por la mañana, la gente se volcó a las calles y formó largas filas para abordar los colectivos para llegar al trabajo, y los que viajaron en autos se vieron beneficiados por la decisión del Gobierno porteño de habilitar el libre estacionamiento en gran parte de la ciudad.
Sólo se vieron movimientos en las estaciones de la línea Urquiza, cuya concesión está en manos de Metrovías, que implementó un diagrama de emergencia que permitió la salida de algunas formaciones pero sólo hasta el mediodía.
Los maquinistas de los trenes de carga tienen salarios que oscilan entre los 1.100 y 1.200 pesos y piden un sueldo básico de 1.820 pesos, similar al de los conductores de las formaciones que llevan pasajeros y equivalente a la canasta familiar básica que definió el INDEC.
"Aquí hay maquinistas de primera y de segunda y durante el día de hoy fue muy importante la solidaridad de los compañeros de los trenes de pasajeros, porque arriesgaron sus trabajos para respaldar un reclamo del que no tendrán beneficios directos", dijo a la agencia Noticias Argentinas un colaborador de Maturano.
El jueves pasado, los maquinistas de los ramales de carga habían realizado un paro, pero no tuvieron el impacto logrado hoy y se quejaron de la "intransigencia" de las empresas del sector (Nuevo Central Argentino, Ferroexpreso Pampeano, ALL San Martín, ALL Mesopotámica, Belgrano Cargas y Ferrosur Roca).
Además del aumento del salario básico, los trabajadores de las empresas ferroviarias de carga exigen una reducción de la jornada laboral, según explicaron los voceros del gremio La Fraternidad.
Dejá tu comentario