A la izquierda, la rambla costera de Punta del Este y a la derecha, la calle principal frente al Casino en Mar del Plata. El balneario uruguayo tiene una muy buena temporada -inclusive con más días de sol que las playas argentinas- pero no hay diferencia de gente como marcaría el tránsito nocturno. Punta del Este no llega a 10% del turismo del balneario marplatense en cada temporada. Pero sucede que frente al Casino en la ciudad argentina hay seis carriles de circulación en una sola mano y en un séptimo se estaciona, como se ve en las fotos de abajo en los mismos centros neurálgicos pero fotografiados de día. En el tradicional balneario uruguayo hay sólo dos carriles por mano de circulación y muchos desaprensivos conductores anulan uno con estacionamiento indebido de vehículos, originando continuos cuellos de botella cada noche. Además en Punta del Este ahora ya no se respetan las velocidades máximas urbanas y hubo un preocupante incremento de robos en viviendas. El Frente socialista que ganó por primera vez el municipio del balneario uruguayo, acompañando el triunfo grande de Tabaré Vázquez y el Frente Amplio, teme ejercer autoridad. Al socialismo uruguayo en el gobierno le sucede lo mismo que a la izquierda «progre» que lleva dos años de conducción en la Argentina: se sienten todavía un poco incómodos en el poder, creen que el orden es sólo cuestión «de las derechas». No sucede en Chile, con un socialismo de progreso ya afianzado en años, ni en Brasil. No debería ocurrir que Uruguay pierda seguridad cuando su socialismo se muestra, hasta ahora, muy distante del delirio argentino. Es de imaginar que, más que en todos, se perderá seguridad en la Bolivia de Evo Morales.
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