Oslo (AFP).- Máxima, la princesa de Holanda, se convirtió ayer en la madrina del príncipe Sverre Magnus, segundo hijo del heredero del trono de Noruega, Haakon, y de la princesa Mette-Marit.
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El bebe fue bautizado ayer en la capilla del Palacio Real por el obispo de Oslo, Ole Christian Kvarme, en presencia de numerosos representantes de la realeza europea, según informó la agencia noruega NTB.
El bautizo fue celebrado en la capilla del Palacio Real por el obispo de Oslo, Ole Christian Kvarme.
El pequeño, de sólo tres meses, estaba arropado por sus padres y por sus abuelos, el rey Harald y la reina Sonia.
"Cuando se bautiza a un príncipe, el acontecimiento reúne a todo un pueblo en torno a la familia real", declaró el obispo de Oslo.
El pequeño Sverre, tercero en la línea de sucesión detrás de su padre y de su hermana Ingrid Alexandra, de dos años de edad, llevaba un traje de bautizo de 1920 que antes que él usaron otros miembros de la familia real.
Entre los ilustres invitados a la ceremonia religiosa destacaban la reina Margarita de Dinamarca, su hijo el príncipe Federico, la princesa Máxima de Holanda, la princesa Victoria de Suecia, el príncipe Pablo de Grecia y el príncipe Kyril de Bulgaria, que iba acompañado de su esposa, Rosario Nadal.
El primer ministro noruego, Jens Stoltenberg, varios de ministros de su gobierno y el presidente del Parlamento, Thorbjoern Jagland, componían la representación oficial de Noruega.
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