En medio de la era de hegemonía de Spotify, donde toda la música del mundo está a un clic de distancia, un viejo conocido gana terreno. Se trata del vinilo, que recobró impulso de la mano de los melómanos. Según informó la Asociación de la Industria Discográfica de Estados Unidos (RIIA, por sus siglas en inglés), las ventas por álbumes crecieron un 61% y alcanzaron 1.000 millones de dólares por primera vez desde la década de 1980.
Lo que sucede es que, en el último tiempo, la venta de estos productos dio un salto significativo y sorprendió a todos dado que es un formato que en los 90 había sido declarado “muerto”. La industria “encontró un nuevo engranaje y está acelerando a un nuevo ritmo”, dijo Mark Michaels, director ejecutivo y presidente de United Record Pressing, el productor de discos más grande del Estados Unidos, en Nashville, Tennessee.
Las giras musicales canceladas y la gente atrapada en casa por la pandemia fueron algunos de los factores principales que dieron impulso a la compra de estos productos. Así, algunas generaciones de músicos jóvenes se volcaron a elegir este formato, como lo son los casos de Adele, Ariana Grande y Harry Styles.
Cambio en la industria
Otro problema que debió superar este formato es el hecho de que las principales compañías discográficas cerraron sus plantas hace mucho tiempo. Pero en los últimos tiempos están surgiendo nuevas.
Así es el caso de Third Man Pressing, la planta de prensado de vinilo que, en 2017, en Detroit, abrió el cantante y guitarrista Jack White. Además el artista se tomó el trabajo de promover que los principales sellos discográficos reabran sus instalaciones de fabricación de este formato.
Al día de hoy ya son 40 las plantas que están funcionando en Estados Unidos. La mayoría son pequeñas por lo que los desafíos persisten. Y, debido a la creciente demanda y las interrupciones en la cadena de suministro de materias primas, la industria presenta retrasos, por ejemplo en Estados Unidos, de seis a ocho meses.
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