14 de abril 2008 - 00:00

Nace una nueva antinomia: Homero Simpson o Perón



Del embajador Spruille Braden ya nadie se acuerda pero, este fin de semana, otro figurón del imperialismo yanqui, Homero Simpson, reavivó aquel viejo odio hacia los Estados Unidos por parte del peronismo que no desea ni añora las relaciones carnales con el país del Norte. En uno de los próximos capítulos de la serie, durante la típica polémica en el bar de Moe, Homero abre el fuego declarando que está harto de los políticos. El barman es más extremo y manda a levantar la mano a quienes deseen abolir la democracia, y el parroquiano Lenny reconoce que le encantaría una «dictadura como la de Juan Perón que cuando te desaparecía, te mantenías desaparecido». Carlos remata: «Además su esposa era Madonna».

Las reacciones no tardaron: ayer, en declaraciones por radio, el diputado nacional (MC) Lorenzo Pepe reclamó públicamente al nuevo interventor del COMFER, el cineasta Gabriel Mariotto, que «arbitre las medidas para evitar que se siga envenenando a la sociedad». O sea, pidió que se censurara Los Simpsons, o al menos ese capítulo.

Exactamente lo mismo que había intentado una corriente del peronismo ruckaufista durante los 90 con la ópera «Evita», tanto en su versión teatral como cinematográfica, a la que el parroquiano del Moe's Bar alude con su referencia a Madonna (de paso, recuérdese que la película de Alan Parker fue un rotundo fracaso en nuestro país, tal vez porque no medió la censura que le hubiese centuplicado la cantidad de espectadores cuando finalmente se hubiera estrenado).

Ayer, los foros públicos en Internet empezaban a hacer famoso al capítulo de Los Simpsons en cuestión, una tira que cuenta con muchos más fanáticos en nuestro país que los que tiene Pepe. En casi 80% de los casos, los foristas se preguntaban: «¿Y acaso no fue verdad lo de la dictadura de Perón?». Un gran porcentaje también planteó la hipótesis de que Luis D'Elía convocara a una marcha contra Homero, con la secreta ilusión de que finalmente también D'Elía se convirtiera en personaje de Los Simpsons.

  • Sin censura

    Si el humor fue un rasgo que nunca le faltó al General, a sus herederos, desgraciadamente, jamás se les contagió. En los Estados Unidos, de acuerdo con la concepción pepiana, Los Simpsons son fuente de veneno permanente para la clase política, y también gracias a eso son tan exitosos. Sin embargo, a nadie se le ocurriría pedir censura, a pesar de que Moe hizo algo tan grave como llamar a votar para abolir la democracia.

    Quien censuró a Los Simpsons, en cambio, fue Hugo Chávez el mes pasado, fastidiado porque vio un capítulo en el que el señor Burns, dueño de la planta nuclear, perdía «un billete de un billón de dólares» en Cuba, una isla «llena de cohetes». La Conatel (equivalente venezolano del COMFER) ordenó levantar la serie al día siguiente, con el pretexto de que no era apta para el horario matutino.
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