La ley británica exige que los dos potenciales padres den su consentimiento en los casos de embriones congelados. La demandante había obtenido en febrero pasado que la Corte impida la destrucción de los embriones por parte de la clínica, tal como estaba obligado legalmente ese centro médico.
Su ex novio celebró la decisión del tribunal europeo. «El buen sentido ha prevalecido. Lo esencial para mí era poder decidir cuándo fundar una familia y quiero hacerlo», declaró.