Tras el trágico caso ocurrido en Villa Devoto, donde una familia entera murió por una pérdida de monóxido de carbono provocada por un artefacto defectuoso, volvió el debate sobre los dispositivos diseñados para prevenir este tipo de situaciones. En ese aspecto, el uso de un detector de gases tóxicos puede ser clave.
El monóxido de carbono (CO) es un gas altamente tóxico que no tiene olor, color ni sabor, por lo que resulta imperceptible para los sentidos. Al ser inhalado, desplaza al oxígeno en la sangre al unirse a la hemoglobina con una afinidad 200 a 300 veces mayor, lo que impide la correcta oxigenación de órganos vitales como el corazón o el cerebro.
Esta sustancia no provoca irritación ocular ni síntomas visibles al instante, lo que la convierte en una amenaza silenciosa. “El monóxido tiene una preferencia muy interesante: 200 a 300 veces más preferencia tiene el transporte de la hemoglobina”, explicó el doctor Guillermo Capuya durante una entrevista.
Cómo funciona un detector de monóxido de carbono
Los detectores de monóxido de carbono son dispositivos electrónicos que monitorean de forma continua el aire y disparan una alarma sonora en caso de que el nivel del gas supere los valores de seguridad. Algunos modelos también emiten señales lumínicas, como una luz roja parpadeante.
Los sensores más comunes son de tipo electroquímico, óptico o de semiconductores, que reaccionan ante la presencia del gas y activan una señal de advertencia para que las personas puedan abandonar el ambiente o ventilarlo rápidamente. Capuya detalló que el aparato “detecta las partículas por millón. Tiene una alarma... y tiene una luz roja que advierte la presencia de este gas”.
Estufas a gas monóxido carbono invierno frío
El monóxido de carbono puede resultar letal.
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Tipos de detectores disponibles en el mercado
En Argentina existen múltiples modelos que se ajustan a distintos presupuestos y necesidades:
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Autónomos: funcionan con pilas (como AA), se instalan fácilmente sin asistencia técnica y son los más accesibles en términos de precio.
Integrados: se conectan a sistemas de alarma del hogar, permiten monitoreo remoto y resultan útiles para viviendas con dispositivos inteligentes.
Combinados: además de CO, detectan humo o gas natural, brindando una protección más completa.
Con pantalla LCD: muestran en tiempo real la concentración de CO, el estado de las baterías y la temperatura ambiente.
Qué niveles de monóxido de carbono detectan
Estos equipos miden la cantidad de CO en el aire en partes por millón (ppm). Algunos modelos avanzados registran también el tiempo de exposición, ya que los efectos del gas no dependen solo de la concentración, sino de cuánto tiempo se respira.
Según información oficial del sitio argentina.gob.ar:
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Por debajo de 30 ppm, la alarma no se activa.
Entre 30 y 100 ppm, puede sonar después de una exposición prolongada.
Por encima de 100 ppm, la alerta se dispara de inmediato.
Estas advertencias buscan proteger especialmente a personas con afecciones cardiovasculares, niños y adultos mayores, más vulnerables a los efectos del CO.
Cuánto cuestan los detectores
Los valores en el mercado argentino varían según las prestaciones y tecnología incorporada:
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Los modelos básicos inalámbricos, con sensor único y alarma, se comercializan entre $40.000 y $45.000.
Los detectores duales (CO y gas) cuestan entre $119.550 y $230.200.
Equipos integrados como los de X-28 Alarmas, con sensores múltiples, oscilan entre $194.311 y $253.765.
Modelos importados o de alta gama, como los combinados con detección de humo, van desde $77.515 hasta $92.698 con envío incluido.
En la gama premium, los dispositivos pueden llegar a costar entre $599.800 y $698.259.
Qué síntomas produce la intoxicación
En sus primeras fases, la exposición al CO puede provocar dolores de cabeza, mareos, náuseas y cansancio. Si la exposición se prolonga o la concentración del gas aumenta, pueden aparecer convulsiones, desmayos, daño cerebral permanente o incluso la muerte en cuestión de horas o minutos.
Qué recomiendan los expertos
Para los especialistas, contar con un detector de CO en ambientes cerrados donde haya estufas, calefones, hornos o braseros es una de las medidas preventivas más eficaces. La instalación de estos equipos puede marcar la diferencia entre un escape controlado y una tragedia.
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