Detectaron restos de una explosión de supernova en hielos de la Antártida

Científicos encontraron rastros de hierro-60, un isótopo que solo se genera en condiciones extremas como explosiones estelares. El descubrimiento aporta nuevas pistas sobre el recorrido del Sistema Solar a través del espacio interestelar.

El hallazgo fue realizado sobre muestras del Proyecto Europeo de Núcleos de Hielo Antártico y publicado en la revista Physical Review Letters.

El hallazgo fue realizado sobre muestras del Proyecto Europeo de Núcleos de Hielo Antártico y publicado en la revista Physical Review Letters.

Un grupo de científicos europeos detectó en la Antártida restos de un extraño isótopo de hierro conocido como hierro-60, una variante que únicamente se forma en fenómenos extremos del universo, como las explosiones de supernovas. El descubrimiento quedó documentado en la revista científica Physical Review Letters y permite reconstruir parte del recorrido de la Tierra a través del cosmos durante los últimos 80.000 años.

El hallazgo surgió tras analizar casi 300 kilos de hielo antártico recolectados por el Proyecto Europeo de Núcleos de Hielo Antártico (EPICA). Según explicaron los investigadores, estos núcleos funcionan como una especie de “cápsula del tiempo vertical”, ya que cada capa de hielo conserva partículas y materiales de distintas épocas de la historia del planeta.

El hierro-60 y el viaje de la Tierra por una nube de supernova

El equipo liderado por el astrofísico Dominik Koll, del Centro Helmholtz Dresden-Rossendorf de Alemania, ya había encontrado en 2019 rastros de este isótopo poco frecuente. Aquella primera investigación apuntaba a que la Tierra había atravesado recientemente una nube interestelar compuesta por restos de supernovas, es decir, estrellas destruidas tras enormes explosiones cósmicas.

“Este isótopo tiene una vida promedio de apenas 2,6 millones de años”, explicó Koll. “Si hubiera estado presente desde la formación de la Tierra hace 4.500 millones de años, ya habría desaparecido por completo. Eso significa que los rastros encontrados vienen necesariamente del espacio”, añadió.

Según los investigadores, el Sistema Solar lleva al menos 80.000 años atravesando la llamada Nube Interestelar Local, una región compuesta de gas, polvo y plasma generada tras la actividad de antiguas supernovas. Esa nube estaría “rociando” lentamente a la Tierra con diminutas partículas de hierro-60.

Además, el análisis reveló otro dato llamativo: la concentración del isótopo en capas antiguas de hielo es mucho menor que en la nieve acumulada durante las últimas décadas. Esto sugiere que la región espacial por la que actualmente se mueve el Sistema Solar es considerablemente más densa que la que atravesó miles de años atrás.

El hielo antártico funciona como una especie de registro de vuelo del viaje de la Tierra”, resumió Koll. Según el científico, estas muestras permiten entender mejor no solo la historia de nuestro planeta, sino también la estructura de las nubes interestelares que rodean al Sistema Solar.

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