4 de junio 2004 - 00:00

Otra purga en la Bonaerense

León Arslanian separó ayer a 201 efectivos de la Policía Bonaerense, bajo sospecha de haber estado involucrados en actos delictivos. Es la segunda purga desde que asumió el ministro de Seguridad, y suman ya 504 los desplazados de esa Policía. Arslanian dio un golpe de efecto al incorporar en la lista nombres conocidos como el de Alfredo Franccioti, detenido y acusado del asesinato de los piqueteros Kosteki y Santillán. En total, salieron de la fuerza 21 jefes y 56 oficiales, en un intento por reaccionar ante la nueva ola delictiva que ahora afecta también a la Capital Federal.

León Arslanian ayer, en La Plata, durante el anuncio de la nueva purga en la Bonaerense. Anticipó, además, una amnistía para policías sumariados por hechos leves.
León Arslanian ayer, en La Plata, durante el anuncio de la nueva purga en la Bonaerense. Anticipó, además, una "amnistía" para policías sumariados por "hechos leves".
León Arslanian dispuso ayer la expulsión de 201 efectivos de la Policía Bonaerense. Con esta purga, suman 504 los uniformados desplazados de la fuerza desde que, en abril pasado, el jurista volvió a tomar el mando de la cartera de Seguridad.

Con la de ayer, Arslanian eslabona dos depuraciones masivas en poco más de dos semanas: el 15 de mayo pasado, el ministro echó a 303 policías. Y las purgas no terminan acá: quedan todavía, según indicaron voceros oficiales, otros 700 efectivos bajo la lupa.

«Es la forma más clara de contar con una institución creíble y en donde los buenos policías sean recompensados»,
dijo el ministro para ratificar que su política de purgas continuará activa.

Pero, además, la decisión de Arslanian implica un gesto de fuerza en un momento de extrema tensión entre el gobierno y los policías retirados, en torno a un proyecto para ubicar a civiles -designados por el Ejecutivopara administrar la Caja de Jubilados.

• Mensaje

Es también, advierten cerca del ministro, un mensaje para la «corporación política» que «pretende acotarlo». El nombre que surge es el de Alfredo Meckievi, intendente de Dolores,-que como portavoz de los caciques del PJ confrontó con Arslanian por la recreación de los foros de seguridad.

Como en la purga de mayo, esta vez, el argumento es que los oficiales y suboficiales expulsados están «sospechados» de haber cometido «graves delitos».

Entre los depurados está, como caso paradigmático, el comisario
Alfredo Fanccioti, acusado por el asesinato de los piqueteros Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, durante una protesta ocurrida en junio de 2002 en el Puente Pueyrredón.Fanccioti irá a juicio oral junto con nueve policías.

Al margen, ordenó el pase a retiro obligatorio del ex jefe de la Departamental de Seguridad de Bahía Blanca, comisario mayor
Gustavo Moral, y del suboficial principal, Héctor Herrera.

Ayer, durante una conferencia de prensa en La Plata, el ministro detalló que, de los 201 policías separados de la fuerza, 37% corresponde a oficiales; y 67% restante, a suboficiales. Precisó, además, que un total de 30 «está detenidos en cárceles bonaerenses».

En este turno, fueron removidos a 21 jefes y 56 subalternos (entre los oficiales), mientras que en la suboficialidad los separados son 38 superiores y 86 de tropa.

En todos los casos, los policías separados tenían sumarios iniciados por la Oficina de Asuntos Internos, entre otros delitos, por «apremios ilegales, robos a mano armada, secuestros extorsivos, abigeato y casos de abuso sexual».

• Perdón

Pero en paralelo a la remoción de los 201 efectivos, Arslanian anunció una especie de amnistía para 24 mil uniformados que tienen sumarios por hechos leves. Esas investigaciones administrativas serán «archivadas» por considerar que se trata de «hechos insignificantes», indicó.

Los sumarios internos son considerados a la hora de definir ascensos en la fuerza y, según el ministro, esta «amnistía» permitirá normalizar ese proceso, cuando faltan cinco meses para que se comience -en octubrea analizar el movimiento de rango anual.

Es, en este caso, un gesto para los uniformados porque, según indicó, les
«permite resolver la situación de incertidumbre que los vino acompañando durante tanto tiempo».

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