La crisis internacional y la inestabilidad de la economía-local han condicionado en los últimos meses cada una de las decisiones de consumo de los argentinos. La incertidumbre sobre qué ocurrirá en el país no sólo provocó recortes en los gastos de entretenimiento, indumentaria y vacaciones; también golpeó fuerte a la industria de los casamientos, donde las reservas cayeron 50% en comparación con 2007.
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Los especialistas del rubro sostienen que el contexto actual es similar al de la crisis de 2002, cuando el área de eventos quedó completamente paralizada.
Quizá sea un nuevo argumento que utilicen como excusa aquellos que no deseen contraer nupcias, pero lo cierto es que los precios de los casamientos hoy son tan altos (crecieron en gran parte impulsados por la inflación) que ya representan una importante inversión y por este motivo muchas parejas optaron por retrasar el festejo hasta tanto no haya un horizonte previsible.
«Los argentinos están atemorizados por lo que pasa en el mundo y lo que pueda ocurrir con la economía local. Por eso, muchos optaron por suspender bodas y los que planeaban casarsea mediados de 2009 postergaron las reservas porque nadie sabe qué ocurrirá en un año», explicó a Ambito Financiero la wedding planner Mariana Thilip.
La experta en bodas señaló que a pesar de que se transita la temporada alta del sector, las consultas para contratar el servicio de organización se paralizaron.
«En noviembre y diciembre de 2007 recibía al menos dos consultas por día y ya tenía contratadas todas las bodas para el último tramo de 2008. Hoy solamente recibo una llamada por semana y aún no tengo contratos cerrados para los últimos meses de 2009», se lamentó la empresaria.
Asimismo, un gran porcentaje de las parejas que ya habían iniciado la organización de sus nupcias para los primeros meses del año que viene actualmente lleva a cabo la difícil misión de abaratar costos.
Objetivos
«Hoy se buscan eventos más chicos y sin shows», aseguró la wedding planner Bárbara Diez.
Coincide Vanina Volosin Menéndez, dueña de La Mejor Flor: «La mayoría de los clientes ahora elige arreglos florales sólo para los centros de mesas. Los más económicos son pequeños y usan flores más baratas como las gerberas en reemplazo de las clásicas rosas».
En el caso del vestido de novia, los especialistas coinciden en que la clave es encontrar un modisto con ingenio que reemplace con diseño creativo el uso de géneroscaros. De esta manera, por «tan sólo» $ 1.000 se podría contar con un traje sencillo, pero de buena calidad.
«Es complicado abaratar el precio de un modelo de alta costura para novia porque ya de por sí las telas que se usan para crearlo, como el encaje y el guipiur, suelen ser importadas y costosas. El truco está en usar estas texturas no en todo el vestido, sino sólo en sus partes más vistosas, como el busto», asegura la diseñadora Agostina Bianchi.
En el caso del catering, la tarea es aún más complicada, ya que los organizadores de eventos señalanque es uno de los pocos rubrosdonde en casi todos los casos el precio está asociado con la calidad. Por eso, un buen servicio que incluya vino y champán libre para la cena y el brindis, de categoría media, no baja de $ 170 por persona.
«A la hora de recortar gastos, lo ideal es hacerlo únicamente en todo lo vinculado a ambientación, equipamiento de luces y de DJ», aclara Thilip.
Para aquellos que tienen entre 150 y 200 invitados, una estrategia que recomiendan los wedding planners es optar por estancias u hoteles, en vez de salones en Capital Federal -que como mínimo cobran $ 30.000 sólo por hacer uso de su infraestructura-, ya que éstos incluyen en el precio final ($ 200-250 por persona) el servicio de mesa y catering.
La política de reducción de costos alcanzó también a los gastos de la noche de bodas. En los últimos años la tendencia era pasar la primera noche de casados en hoteles cinco estrellas, un lujo que hasta las parejas de clase media se animaban a concretar. Sin embargo, las reservas en este tipo de resorts cayeron y hoy la demanda se orienta a los 4 y 3 estrellas, donde por u$s 450 pueden contar con spa y habitación.
«Muchos clientes nos piden presupuestos económicos para su noche de bodas porque no pueden concretar su plan inicial de hospedarse en un hotel de alta gama», explicó Denise Strauss, gerente de ventas del hotel Argenta Tower.
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