7 de junio 2004 - 00:00

Polémico: crearán zona roja porteña

La reforma del Código Contravencional que será tratada por la Legislatura porteña el jueves próximo, amenaza convertirse en un torneo de difícil pronóstico. La prohibición de la prostitución callejera y la inclusión de una cláusula antipiquetes, propósito que alienta fundamentalmente el bloque que responde a Mauricio Macri, encontrará resistencias en los seguidores fragmentados de la transversalidad porteña de Aníbal Ibarra y Néstor Kirchner.

Por lo pronto son varios los dictámenes que ya hay firmados en las comisiones de Justicia y de Asuntos Constitucionales. El de mayoría es apoyado por el macrismo, con disidencias parciales que hará explícitas ese día en el recinto Jorge Enríquez. Lo han firmado el propio Enríquez, Juan Carlos Lynch, Paula Bertol, Helio Rebot, Martín Borrelli y Alvaro González, todos macristas convictos y confesos.

Otro dictamen, pero en minoría, han firmado los que ahora siguen a Kirchner como Miguel Francisco Talento y Martha Talotti. Un segundo pronunciamiento, siempre en minoría, fue signado por la ibarrista Laura Moresi. Otro amigo de Ibarra como Roy Cortina, directamente no firmó.

Por el lado de los electos al amparo de listas lideradas por Patricia Bullrich y Ricardo López Murphy, firmaron el despacho de mayoría pero sin observaciones. Son ellos Julio De Giovanni y Silvia La Ruffa. Esta última electa por Bullrich, pero hoy mudada a la carpa transversal de Kirchner. Por último y también con dictamen propio, en minoría, figura Lidia Flores, que llegó a su banca de la mano del trotskista Luis Zamora.

Básicamente el dictamen de mayoría, con disidencias parciales del macrismo, hace las siguientes observaciones:

• El proyecto firmado no respeta acabadamente el compromiso asumido con la gente, afirman Enríquez y asociados.

• Crea «zonas rojas» para la prostitución, no limita los piquetes y excluye la figura de la vigilancia injustificada (acecho).

• No obstante, es una mejora respecto del vigente ya que asigna una pena a cada contravención y contempla el aumento de penas a reincidentes. De allí la conformidad parcial.

A partir de estas observaciones, la opinión en el macrismo es que la reforma es incompleta y no aporta suficientes herramientas para combatir la inseguridad. De allí que Enríquez, titular de la Comisión de Seguridad, afirmó que
«firmé el despacho porque lo considero un avance sobre lo vigente». A continuación se transcriben algunas objeciones:

1.- No se prohíbe la prostitución en la vía pública: limitan su prohibición a «la cercanía» a viviendas, escuelas o templos; esto implica la creación de
«zonas rojas» o «verdaderos guetos», lo que dará lugar a lugares intransitables dentro de la Ciudad.

2.- No se limitan los piquetes: en lugar de necesitar «autorización» las organizaciones piqueteras podrán seguir sembrando el caos en la Ciudad con
«sólo dar aviso».

3.- No se incluyó la figura de la vigilancia injustificada (acecho): los vecinos seguirán sin poder denunciar a quienes los acechan, causando alarma por su actitud frente a bancos, cajeros automáticos, restoranes, estacionamientos o terminales.

4.- No se prohibió el consumo de alcohol en la vía pública: el flagelo del alcoholismo que castiga a la juventud, y su costumbre de tomar alcohol en plazas o zaguanes, sigue sin ser combatido.

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