Alan Tapia, de 19 años, era profesor de tango y participaba del programa Jóvenes por Más y Mejor Trabajo del Ministerio de Trabajo en la UBA.
Un efectivo del Grupo Especial de Operaciones Federales (GEOF) fue absuelto este jueves en un juicio oral por un caso de "gatillo fácil" contra un joven durante un operativo realizado en su casa de Villa Mitre, del barrio porteño de Saavedra en febrero del 2012.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
En un fallo dividido, el Tribunal Oral en lo Criminal 11 absolvió al policía Rodrigo Valente, quien había llegado a juicio acusado del delito de "homicidio agravado por ser funcionario público".
La víctima se llamaba Alan Tapia y al momento de morir tenía 19 años. Los jueces fallaron en la sede judicial de Lavalle 1171. Sus nombres son Enrique Pose, Floreal De Laurentis y Alberto Huarte Petit.
Durante los alegatos, la querella -representada por los abogados Pablo Lorenzo y Sebastián Rodríguez- solicitó una condena de 35 años de prisión para el expolicía. En cambio, el fiscal Eduardo Marazzi había reclamado la absolución por entender que actuó en legítima defensa al hallarse en un "contexto de peligrosidad" en alusión a Villa Mitre, donde vivía la víctima.
"El fiscal dijo que esa era la Villa Mitre, que no era Puerto Madero ni las islas Seychelles. Fue estigmatizante, como si ahí estuviera permitida la violencia", aseguró a la agencia oficial Télam el abogado Lorenzo.
Para Lorenzo, Marazzi tuvo "una apreciación fascista" sobre lo ocurrido en el barrio -que aclaró que no se trata de una "villa"- y consideró que trató a la familia Tapia como "ciudadanos de segunda".
La defensa del policía, en la misma línea que el fiscal, también había solicitadio la absolución.
El homicidio de Tapia (19) ocurrió el 15 de febrero de 2012, cuando la Policía Federal buscaba a un hermano suyo, presuntamente vinculado con una causa de tentativa de asesinato, aunque seis meses después fue sobreseído. El GEOF entró a la vivienda por la madrugada, cuando Alan estaba en su cama, y según el policía él le disparó porque el muchacho sacó un arma de fuego.
Lo que se encontró después fueron dos hierros pegados, una especie de arma "tumbera", pero para la querella esto fue "plantado" por Valente para tratar de tapar su error. "El fiscal dijo que el policía disparó porque se sintió intimidado, porque Alan lo enfrentó, pero todos los testigos que declararon (policías) dijeron que nunca en la historia alguien enfrentó al GEOF con un arma así", explicó Lorenzo.
Para la querella, Marazzi realizó "una defensa inexplicable" de la actitud del policía. "Estamos ante un escenario complicado si esto sienta un precedente. Vamos a esperar al tribunal, pero en la instrucción hubo cuatro jueces que consideraron que esto fue un homicidio", dijo el abogado de la familia de Alan.
El letrado agregó que "el policía se ha equivocado y durante el juicio no mostró ningún arrepentimiento".
Antes de conocer la sentencia, la madre de Alan, Claudia Riveros cuestionó al fiscal en diálogo con el programa de radio "Sin Zonceras", que se emite por Radio Gráfica 89.3. "Dijo que como esta villa es peligrosa ellos tienen el deber, como son grupos especiales, ellos vienen para encontrarse con cualquier caso que pueda ocurrir. Es preferible la vida de ellos antes que la de un inocente, en este caso mi hijo", sostuvo.
Al momento del hecho, Alan era profesor de tango y participaba del programa Jóvenes por Más y Mejor Trabajo del Ministerio de Trabajo en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Valente fue detenido en mayo de 2012, ya que luego de que el juez lo procesó por este hecho, huyó y estuvo prófugo durante casi dos semanas hasta que finalmente se entregó.
Dejá tu comentario