Una fecha impulsada por una idea simple que invita a frenar el ritmo diario, reflexionar sobre el contacto físico y entender su lugar en la vida social.
El gesto breve, que a veces se percibe como automático, condensa afecto, contención y presencia. En un mundo marcado por la prisa, la inteligencia artificial y las pantallas, no deja de llamar la atención que exista una fecha dedicada a algo tan básico como el abrazo.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La conmemoración por el Día Internacional del Abrazo invita a pensar cómo los vínculos se expresan más allá de las palabras. No todo abrazo dice lo mismo ni se vive igual, ya que están los que reconfortan, los que despiden, los que celebran y también los incómodos. Esa ambigüedad emocional es parte del fenómeno y explica por qué despierta interés, tanto en la psicología, como en la sociología.
Lejos de ser una moda reciente, la propuesta se instaló con fuerza en distintos países y encontró eco en redes sociales, instituciones educativas y espacios de salud.
Cómo surgió el Día Internacional del Abrazo
El origen se remonta a mediados de los años 80 en Estados Unidos, cuando Kevin Zaborney, un sacerdote de Michigan, impulsó la idea de dedicar una jornada al gesto de abrazar. Observaba que, entre las fiestas de fin de año y San Valentín, el ánimo social tendía a decaer. Su propuesta buscaba romper esa inercia emocional con una acción sencilla y accesible.
La iniciativa no nació desde un organismo oficial ni una campaña comercial. Fue, más bien, una convocatoria informal que se expandió por boca en boca y, con el tiempo, por medios y plataformas digitales. Esa falta de institucionalización explica también cierta diversidad en las formas de adhesión: no hay reglas fijas ni rituales establecidos.
C_aGIxjpE_1300x655__2.webp
Abrazo entre primos.
Con los años, la fecha fue reinterpretada según contextos culturales. En algunos lugares se organizan encuentros públicos; en otros, el énfasis está puesto en el ámbito familiar o laboral. La ausencia de una autoridad que regule su sentido deja espacio para debates actuales, como el consentimiento y el respeto por las distancias personales, temas que hoy atraviesan cualquier reflexión sobre el contacto físico.
Cuáles son los beneficios de los abrazos
Diversas investigaciones en neurociencia y psicología coinciden en que el contacto físico puede activar la liberación de oxitocina, una hormona asociada al bienestar emocional y la confianza. También se lo vincula con la reducción del estrés y una sensación de calma inmediata, aunque los efectos varían según la persona y el contexto.
En el plano social, el abrazo funciona como un lenguaje no verbal potente. Puede reforzar la pertenencia a un grupo, suavizar tensiones o acompañar procesos de duelo. En hospitales y espacios terapéuticos, su uso es observado con atención, siempre considerando límites éticos y culturales.
Dia-del-abrazo-internacional.jpg
Hay quienes no se sienten cómodos con este tipo de contacto, ya sea por experiencias previas, cuestiones culturales o estados emocionales específicos. Reconocer esa diversidad es clave para no convertir un gesto pensado como afectuoso en algo invasivo.
Dejá tu comentario