Delfina Lanusse declaró ante el juez Javier Sánchez Sarmiento en una causa paralela a la que investiga la muerte de Alejandro Zalazar. Buscan determinar responsabilidades en el robo de la droga propofol que habría sido utilizada en las "propofest".
Delfina "Fini" Lanusse, una de las imputadas por el robo de propofol del Hospital Italiano.
La médica residente de anestesiología Delfina “Fini” Lanusse declaró ante la Justicia por el presunto robo de propofol del Hospital Italiano y negó rotundamente las acusaciones. “Nunca robé nada, soy intachable”, dijo. Avanzan las causas por la "propofest" y por la muerte del residente Alejandro Zalazar.
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La mujer se presentó ante el juez Javier Sánchez Sarmiento para prestar declaración indagatoria en el marco de la causa por administración fraudulenta, donde también aseguró que las versiones por supuesto hurto surgieron a raíz de dichos de una examiga y colega.
“Me ensució una examiga que está mal psiquiátricamente”, dijo la médica ante el juez, aunque no se dio a conocer a quién se refería.
Lanusse y el anestesista Hernán Boveri fueron procesados la semana. El magistrado no les dictó prisión preventiva, pero les prohibió salir del país y ordenó embargos por $100 millones.
El expediente se inició por una causa paralela que investiga la muerte de Alejandro Zalazar, un anestesista de 29 años que fue hallado muerto el 20 de febrero en su departamento. El caso destapó un mecanismo de robo y consumo de drogas hospitalarias en presuntas fiestas clandestinas denominadas las “propofest”.
En declaraciones ante el juez, Boveri aseguró que los medicamentos que se encontraron en su departamento durante los allanamientos eran para uso veterinario. Sin embargo, no brindó detalles de cómo se administrarían.
Previamente, en su declaración ante la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires, Lanusse reconoció que consumía propofol y que tenías problemas con el manejo de sustancias desde hacía dos años. Pero aseguró que lo hacía instigada por Boveri.
Por su parte, el anestesiólogo reconoció que en tres o cuatro oportunidades había drogado a la joven, pero con su consentimiento y denunció que fue Lanusse quien sustrajo los medicamentos del Hospital Italiano.
Alejandro Salazar anestesista
Alejandro Zalazar, el anestesista de 29 años que fue hallado muerto en su departamento.
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La muerte de Alejandro Zalazar
El caso salió a la luz cuando Alejandro Zalazar, anestesiólogo de guardia del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez y exresidente del Hospital Rivadavia, fue encontrado muerto en su casa. La autopsia determinó que falleció por una sobredosis de propofol y fentanilo.
Junto a su cuerpo, la policía encontró medicamentos y una bomba de infusión, lo que encendió las alarmas en el sistema de salud.
La investigación también reveló que las drogas que utilizó Zalazar provenían del Hospital Italiano de CABA. En ese marco, identificaron a Boveri y a Lanusse como presuntos responsables del robo y distribución de las drogas. Ambos ya no desempeñan tareas en la institución, que inició un sumario interno y denunció los hechos ante la Justicia.
Desde la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires señalaron que la problemática del consumo de sustancias atraviesa a toda la sociedad y que trabajan en la prevención y detección temprana durante la formación profesional. Asimismo, afirmaron que los hechos habrían ocurrido en un ámbito privado.
anestesiologos boveri y lanusse
Medicamentos robados: quiénes son investigados
Desde el inicio de la causa, Hernán Boveri, un exprofesional del área de Anestesiología del Hospital Italiano, y Delfina Lanusse, una residente de tercer año de la misma institución fueron indagados por el fiscal Lucio Herrera y quedaron imputados.
Esta semana se definió la imputación de la médica Chantal “Tati” Leclercq. En la reconstrucción del caso, se analizaron las relaciones entre los involucrados. Esto llevó a la incorporación de la joven a la lista de sospechosos, quien mantiene un vínculo con Lanusse por ser recibidas de la Universidad Austral, además de su cercanía con otros profesionales bajo investigación.
Sin embargo, la pesquisa no se limita únicamente al desvío de medicación, sino que también busca determinar si esas sustancias pudieron haber sido utilizadas en contextos recreativos. Aunque el audio viralizado no fue incorporado formalmente al expediente, la fiscalía sí puso la lupa sobre otra hipótesis que aparece mencionada allí: la posible comercialización de “viajes controlados”.
Bajo esa modalidad, se habría ofrecido a clientes, a cambio de dinero, la experiencia de atravesar un estado de sedación o relajación profunda bajo la supervisión de una persona encargada de intervenir ante cualquier complicación.
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