El dueño de una cadena de heladerías de Mar del Plata, su familia y una empleada doméstica estuvieron varias horas como rehenes en su casa. Además, otra familia que se encuentra de vacaciones en Córdoba fue asaltada a mano armada por una banda integrada por menores que los amenazaban con secuestrar a una de sus hijas.
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Según voceros de la investigación del hecho ocurrido en Mar del Plata, todo indica que un ladrón escapó no bien llegó la primera patrulla policial.
El asalto se inició a las 21.25 del domingo, cuando el dueño de casa y de la cadena de heladerías marplatense Italia, Miguel Luis Malowany, llegó en su Chrysler Neón. En la residencia se hallaba su esposa, su hijo y la empleada doméstica.
Cuando el hombre entró a la cochera con el auto, fue abordado por dos delincuentes que lo obligaron a ingresar con ellos a la vivienda, donde redujeron al resto de las personas que se encontraban allí.
«Cuando sucedió todo, yo estaba arriba guardando ropa que recién había planchado y vi de repente que a mi marido, cuando entraba el auto, se le metieron los ladrones detrás», recordó la mujer. «El que se escapó se llevó dinero y joyas», detalló la víctima.
No bien se inició el asalto, el hijo de la pareja llamó desde su teléfono celular al 911, por lo que en poco tiempo una patrulla policial llegó a la casa. Los efectivos ingresaron al predio y, a poco de llegar, vieron que el hijo de los dueños de casa había logrado salir de la vivienda en un descuido de los ladrones.
En la negociación pasada la medianoche, un delincuente anunció que iba a intentar huir con los rehenes en el vehículo del dueño de casa. Finalmente, se quebró, se entregó a la Policía y quedó detenido.
• En Córdoba
Por otro lado, ayer se conoció un episodio ocurrido la noche del viernes pasado, por declaraciones de una víctima, María Theresa Dehers, a la prensa. Según manifestó, todo se inició cuando se hallaba en su casa de campo en la ribera de Anizacate, junto a sus dos hijas de 6 y 13 años, y a un matrimonio amigo. Mientras cenaban, ingresó a la casa un chico armado y con el rostro cubierto con un pasamontañas, secundado por otros tres.
Los ladrones se apoderaron de 1.000 pesos, algunos electrodomésticos y ropa. «Como no estaban conformes con la plata, empezaron a amenazar con llevarse a una de las nenas. Fue tremendo», recordó Dehers.
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