La crisis de inseguridad se cobraba anoche una nueva víctima, ahora política, en la cúpula del área seguridad del gobierno de la provincia de Buenos Aires. El viceministro de Seguridad, Diego Gorgal, precipitó su retiro pese a ser el creador del eficaz sistema de cuadrículas que impuso el anterior ministro, Juan José Alvarez. El estremecimiento provocado por el secuestro y asesinato del joven Axel Blumberg empeoró las relaciones entre Gorgal y el gobierno de La Plata, pero también adelanta en estas horas otra posible salida, la del ministro de Seguridad, Raúl Rivara.
El propósito del gobierno, tras una reunión ayer de Felipe Solá con Néstor Kirchner, es designar a un hombre en la provincia a cargo de la seguridad, pero con pleno apoyo nacional. “Poné vos al ministro”, le dijo Solá en Casa de Gobierno a Kirchner. Buscan también amortiguar el efecto en la opinión que cobra hora tras hora la manifestación que encabeza el padre del joven Blumberg, que se hará frente al Congreso y ante todas las gobernaciones de provincia. Si estas salidas de Gorgal y Rivara -ya decididas hace días-se verificaban después de esa protesta, el costo para el gobierno sería mucho más alto. La idea que Solá analizaba anoche era volver al sistema que impuso Eduardo Duhalde: fusionar las carteras de Seguridad y Justicia, y poner al frente al actual titular de esta última, Eduardo Di Rocco. Un cambio en los papeles que quiere completar con medidas para las cuales le reclamó ayer a Kirchner la integración de un fondo especial para pagar lo que quiere sea una batalla final contra la ola criminal del conurbano.
Dejá tu comentario