El médico Aníbal Lotocki volvió a quedar en el centro de una decisión judicial que puede complicar todavía más su situación procesal. El Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°28 ordenó su detención en la causa en la que fue condenado en 2022 a ocho años de prisión por estafa y lesiones graves contra Silvina Luna, Stefanía Xipolitakis, Pamela Sosa y Gabriela Trenchi.
La medida fue adoptada luego del pedido formulado por el fiscal general Sandro Abraldes, quien había solicitado que se dicte la prisión preventiva para garantizar el eventual cumplimiento de la pena. El juez Jorge Romeo hizo lugar al planteo y consideró que se intensificó el riesgo de fuga.
Uno de los argumentos centrales de la resolución fue que Lotocki podría intentar escapar de la Justicia si recuperara su libertad. “En caso de recuperar su libertad y de cara a enfrentarse nuevamente a cumplir una pena de prisión efectiva de envergadura, Aníbal Rubén Lotocki podría evadirse del accionar de la justicia”, sostuvo el magistrado.
El juez también puso el foco en la situación procesal general del médico. Lotocki se encuentra actualmente detenido de manera preventiva en otra causa, en la que está siendo juzgado por el homicidio de un paciente ocurrido en abril de 2021 y por las lesiones sufridas por otras mujeres.
Para el juez Romeo, la existencia de varios procesos judiciales y los antecedentes del condenado constituyen elementos que justifican mantenerlo privado de su libertad. “La multiplicidad de procesos en cabeza del justiciable y su reiterancia delictiva componen argumentos fundados para sostener la necesidad de su encierro cautelar a los fines de salvaguardar su sujeción al proceso”, afirmó.
Los incumplimientos que señaló el fiscal
En su pedido de prisión preventiva, Abraldes había advertido sobre distintos comportamientos de Lotocki que, según la fiscalía, incrementaban el riesgo de fuga.
El fiscal recordó que el médico incumplió en tres oportunidades la obligación judicial de informar cuando se ausentaba de su domicilio durante más de 24 horas. “Lejos de corregir su actitud pese a las advertencias de la jurisdicción, agravó su comportamiento y se mudó a una residencia fuera de la jurisdicción de esta ciudad sin autorización judicial”, señaló Abraldes.
Para el representante del Ministerio Público Fiscal, la situación procesal de Lotocki también modificó sustancialmente el análisis sobre su eventual fuga. “Su presunción de inocencia se encuentra severamente debilitada y la expectativa de pena ya no es una mera hipótesis de esta parte acusadora, sino una certeza inminente y cuantificada”, sostuvo.
El fiscal planteó además que la prisión preventiva tiene como objetivo asegurar que una eventual condena pueda ser efectivamente cumplida. “Es dable destacar que existe una relación inversamente proporcional entre la presunción de inocencia y el riesgo de fuga”, explicó Abraldes. Según su razonamiento, cuanto más avanza el proceso hacia una condena firme y una eventual pena efectiva, mayor es el riesgo de que el acusado intente sustraerse de la Justicia, según publicó fiscales.
Una condena de ocho años que todavía no está firme
Lotocki había sido condenado originalmente en febrero de 2022 a cuatro años de prisión por las lesiones provocadas a las cuatro mujeres.
La sentencia consideró probado que durante distintas intervenciones quirúrgicas les colocó un producto de relleno que contenía microesferas de polimetilmetacrilato (PMMA), en zonas y cantidades que no eran aconsejadas, provocándoles lesiones y granulomas.
El fallo también cuestionó que el médico no hubiera informado adecuadamente a las pacientes sobre los posibles efectos del material utilizado.
Luego de los recursos de la fiscalía y las querellas, la Sala III de la Cámara de Casación amplió la condena a ocho años al considerar que, además de las lesiones, Lotocki había cometido el delito de estafa. También elevó de cinco a diez años la inhabilitación para ejercer la medicina.
En abril de 2025, la Sala II de la Cámara confirmó la condena. Sin embargo, la defensa recurrió y actualmente se encuentra pendiente de resolución un recurso de queja ante la Corte Suprema.
El juez Romeo consideró que ese escenario también aumenta el riesgo procesal. Señaló que solo resta resolver ese planteo ante el máximo tribunal y que, paralelamente, Lotocki enfrenta el otro juicio penal.
“Pronunciarse en forma contraria y mantener en libertad al condenado en esta instancia vulneraría las garantías de la víctima y el principio de progresividad y eficacia de la tutela judicial”, afirmó el magistrado.
Finalmente, el juez concluyó que no existe una medida alternativa que permita neutralizar el riesgo de fuga: “En resumidas cuentas encuentro acreditado en autos la intensificación del riesgo de fuga mencionado, sin que el mismo pueda ser mitigado por otra medida menos lesiva”, sostuvo el juez Romeo.
La decisión se produce mientras Lotocki continúa detenido y sometido a otro juicio oral, en el que se analiza su responsabilidad por la muerte de un paciente tras una operación estética y por las lesiones gravísimas sufridas por otras mujeres.