El debate donde se juzga al médico Aníbal Lotocki por el homicidio simple con dolo eventual de un paciente tras una operación estética realizada en abril de 2021 continúa este miércoles con cinco testigos que deben presentarse ante el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°17.
Con las declaraciones de los médicos de las ambulancias, continúa el juicio al médico Aníbal Lotocki por el homicidio de un paciente
Cinco testigos están convocados para la cuarta audiencia de debate. Se reconstruirá lo sucedido en abril de 2021, cuando desde el Centro Médico Cemeco se llamó a varias ambulancias debido al estado que presentaba la víctima.
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El proceso contra el médico acusado por el homicidio de Cristian Zárate suma nuevos testimonios. La fiscalía busca determinar cómo fue atendido el paciente antes de su muerte.
Entre ellos, están citados los médicos de las ambulancias que fueron convocadas el día después de las operaciones que le realizaron a la víctima, luego de que se descompensara y tuviera que ser intubado.
Se trata de dos profesionales de la empresa Ayuda Médica y una doctora del Hospital Durand que llegaron el mediodía del 16 de abril de 2021 al Centro Médico Conde (CEMECO) ante la situación compleja que atravesaba Christian Zárate (50), a quién Lotocki había operado el día anterior en dos ocasiones. Además, fueron convocadas dos receptoras de llamados de la empresa de emergencias.
La semana pasada, la fiscal María Luz Castany, a cargo de la Fiscalía General N° 30 ante los Tribunales Orales en lo Criminal y Correccional de la Capital Federal, interrogó a seis testigos, entre los que estuvieron la pareja actual de Lotocki, dos médicos de CEMECO que evaluaron al paciente el 16 de abril, dos enfermeras y un hematólogo.
De acuerdo con el requerimiento de elevación a juicio realizado por el fiscal Pablo Recchini, la mañana del 15 de abril Zárate fue hasta la clínica, ubicada en la calle Colpayo 20 del barrio porteño de Caballito, para realizarse la intervención programada, que consistía en la remoción de tejidos en distintas partes del cuerpo, tales como “cuello, hombros, pectorales, brazos, axilas, cara anterior del abdomen, pelvis, región lumbar y sacra y glúteos”.
Tras realizarse la primera intervención (y luego de que Lotocki saliera del quirófano por 40 minutos), Zárate fue llevado a una habitación, donde lo asistió una enfermera que notó algo inusual en su drenaje. Eso fue comunicado a Lotocki, quien dispuso que el paciente volviera a ingresar al quirófano.
En la mañana del viernes 16 de abril, tras pasar la noche dolorido y sin poder dormir, el paciente se descompensó y fue intubado, al tiempo que personal de la clínica se comunicó con su obra social, desde la que enviaron una ambulancia. Los médicos que arribaron en el vehículo advirtieron la complejidad del cuadro y convocaron a una segunda ambulancia. En ese momento, el paciente sufrió un paro cardíaco, y falleció luego de que intentaran reanimarlo.
Además de Lotocki, están en juicio el médico especialista en cirugía plástica Daniel Enrique Zambrano García; el médico anestesiólogo Santiago Luis Olguín y el médico y cirujano plástico Polansky Peláez Hoyos. Todos ellos junto a la contadora y directora del Centro Médico Conde Andrea Isabel Torelli están señalados también como responsables del homicidio de Zárate.
Por otra parte, la instrumentadora quirúrgica Florencia Marina Krzeczek está acusada por presuntamente haber ocultado el teléfono de Lotocki para que no lo hallaran los investigadores, lo que se catalogó bajo la calificación de encubrimiento agravado por ser el hecho precedente un delito especialmente grave.
Los audios
En su declaración, María José Favaron (pareja de Lotocki) refirió que ella se encargaba de coordinar las cirugías pero que no estaba en la clínica al momento en que se realizaban. Durante su exposición, la fiscal le exhibió una serie de audios que abarcan las jornadas previas a la cirugía y los dos días que Zárate estuvo en CEMECO, donde habló tanto con el imputado como con la secretaria de la víctima (que ya declaró en el juicio) y con la instrumentadora Krzeczek.
En uno de los audios, correspondiente a los días previos a la operación, Lotocki le manifestó a su pareja: “lo más importante es este tipo Zárate y la mina esta otra, que son los que pagan más”. Según se escuchó en la audiencia, se hacía referencia a una posible disposición presidencial en el marco de la pandemia que impidiera llevar a cabo intervenciones quirúrgicas en la fecha que se había pactado, por lo que la charla giraba en torno a "convencer" a los pacientes de que se operen cuanto antes.
En otro audio ya correspondiente al día 15 de abril de 2021, quedó expuesto cómo el imputado, luego de la primer cirugía a Zárate, le manifestó a Favaron: “terminamos hace como una hora con este Christian, o mas capaz, lo que pasa es que estaba medio maricón, salió que quería agua, y aparte estaba sangrando un poco viste, sangra mucho el drenaje”.
Tras esto, la fiscalía exhibió otro tramo de la conversación: "estamos acá viste, hace una hora estoy mirando, sangra mucho viste, así que decidí meterlo otra vez a quirófano y abrirle la panza a ver que pasa, porque sangra mucho”.
También se exhibieron durante el debate parte del diálogo que Favaron tuvo con la empleada de Zárate donde le preguntó si consumía drogas debido a que estaba “muy alterado” “El cuadro clínico está bien, lo que sí asimila muy lento la medicación, me dijo Aníbal que te pregunte”, se escuchó en uno de los fragmentos correspondientes al 16 de abril, el día después de las operaciones y cuando el paciente ya estaba con complicaciones. “Nadie entiende el motivo y tampoco lo podes largar a la calle así”, expresó Favaron en esos audios enviados. Al respecto de ello y ante las preguntas del MPF, aseguró que solo transmitía lo que le decían desde la clínica.
Además, sostuvo que desde que conoce a Lotocki se llevaron adelante unas “5000 o 6000” cirugías y que en ninguna de ellas había tenido complicaciones. En relación a la conversación que tiene con Krzeczek donde la instrumentadora le dijo que tenía el celular del médico y que cualquier cosa “iba a decir que era de ella”, la testigo refirió que era habitual que la imputada “le guardara” las cosas.
La mañana del 16 de abril y la descompensación
Tras esa declaración, se presentó una de las médicas que estuvo aquella mañana del 16 de abril. “Estaba en la clínica y me avisaron que había un paciente descompensado. Fui a verlo y estaba agitado. Como no lo veía bien, sugerí si podían llamar a una ambulancia”, recordó.
Ante las preguntas de la fiscalía y del tribunal, la médica explicó que ante los síntomas “de alarma” que había observado, consideró que la situación requería de equipamiento de mayor “complejidad” y que en la clínica no tenían los elementos ni lo medios necesarios para garantizar esa atención.
Después se presentó ante el tribunal el médico anestesiólogo que llegó esa mañana para otra de las intervenciones que tenía a su cargo Lotocki. Al comienzo de la declaración, explicó que no era parte del staff médico y que solo había ido a CEMECO unas “cuatro o cinco veces” entre noviembre de 2020 y abril de 2021.
Luego de ello, indicó que cuando se encontraba en el procedimiento quirúrgico de una mujer la mañana del 16 de abril, ingresó al quirófano una médica que les expresó que Zárate “estaba mal, descompensado, muy grave” y que había que derivarlo. Expresó que, en ese momento, le pidieron que intubara a Zárate para “alivianar” el esfuerzo que estaba realizando para respirar. Explicó entonces que CEMECO no contaba con terapia intensiva, solo tenía un piso para internación y quirófanos pero no un lugar para cuidados críticos.
Recordó que cuando fue a ver al paciente, intentó “dialogar” con él pero que no tuvo respuesta y que estaba “pálido y sudoroso”. Como respiraba con dificultad, procedió a realizar la intubación y volvió al quirófano, mientras que la víctima quedó a cargo de la médica que había solicitado ayuda.
Una vez terminada la operación que tenía programada, se topó con que Zárate “hacía fuerza” para quitarse el tubo y que lo estaban trasladando a un quirófano para poder atenderlo mejor. Según respondió ante las consultas de la fiscalía, momentos después y luego de que le avisaran que había vomitado, se detectó que el paciente había entrado “en paro cardiorrespiratorio”, por lo que iniciaron con el proceso de reanimación, que duró unos 30 minutos.
“Veía los signos de alarma”
La primera en presentarse ante el tribunal fue la enfermera que estuvo durante la tarde del 15 de abril con el paciente. En un principio, repasó cómo fue despertando y recordó que notó como estaba “drenando” mucha sangre, por lo que avisó junto a la médica (actualmente separada del proceso por cuestiones de salud) lo que estaba sucediendo.
Según su relato, unas “tres horas” después, el equipo médico encabezado por Lotocki subió nuevamente al damnificado al quirófano. Marcó también que, antes de que volviera a la habitación, la responsable de la clínica le preguntó si podía pasar la noche allí con el paciente. Ante las preguntas del MPF, mencionó que Zárate estuvo muy nervioso durante toda la noche, que “se quería ir” y que recién comenzó a dormirse cerca de las 7 de la mañana.
Por su parte, la enfermera que llegó para relevar a la primera explicó que la preocupó que el hombre no hubiera desayunado, por lo que fue hasta la habitación pasadas las 8 de la mañana. “Para nosotras es importante que el paciente se haya levantado, movilizado, que esté despierto, porque además se iba de alta ese día”, explicó.
Le llamó la atención cómo respiraba Zárate, por lo que comenzó a llamar a los médicos. “Estaba sola con el paciente y veía los signos de alarma y que él no me contestaba”, describió y agregó que luego bajaron una médica y el anestesista para realizar la intubación. El último de los testigos de la semana pasada fue el técnico de hemoterapia que se encargaba de buscar y asegurarse que la sangre requerida para las operaciones sea compatible con los pacientes.
El profesional recordó que el 16 de abril estaba prevista una operación, pero que desde CEMECO lo llamaron para pedirle unos estudios de manera urgente debido a que necesitaban operar nuevamente a Zárate, y no contaban con la sangre necesaria, sin perjuicio de que había sido presupuestada al momento de abonada la cirugía.
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