8 de junio 2004 - 00:00

Sigue ola de robos en Capital

El rebrote de hechos delictivos en territorio porteño parece haber desplegado toda su furia. En los últimos días, garajes, estaciones de servicio, comercios, edificios, peatones y hasta una iglesia fueron robados, amenazas y violencia mediante.

Sigue ola de robos en Capital
El rebrote de inseguridad que azota a la Capital Federal, sumó en las últimas horas decenas de robos y hechos violentos. Dos estacionamientos, dos estaciones de servicio, dos hoteles, un supermercado, una mutual, un cybercafé, un edificio y hasta una iglesia fueron algunos de los escenarios de robos cometidos entre la noche del viernes último y ayer en distintos barrios.

Una familia fue tomada como rehén durante más de una hora en Palermo y un hombre resultó herido de bala en medio de un tiroteo. Asimismo, dos peatones fueron despojados de pertenencias y dinero por delincuentes que los sorprendieron en la vía pública, en los barrios de Balvanera y Pompeya.

El gobierno insiste con que este rebrote delictivo puede vincularse a los policías desplazados en las últimas semanas. No obstante, el mayor ejecutor de «purgas» en la fuerza policial, pero del conurbano, el ministro de Seguridad bonaerense, León Arslanian, aseguró ayer que la ola delictiva en la provincia de Buenos Aires no tenía relación con los policías desvinculados. Otro punto que parece no ser exacto es que pese a que la cantidad de episodios que se hicieron públicos parece incrementarse día a día, los datos oficiales elaborados por la Secretaría de Seguridad Interior señalan que los robos disminuyeron en la Capital Federal en lo que va del año respecto del mismo período de 2003.

• Repetición

Si se traza un «mapa» del delito, donde se ubiquen sólo algunos de los hechos ocurridos este fin de semana, se puede observar una repetición de robos en los barrios de Balvanera, San Cristóbal y San Nicolás.

• Uno de los episodios más violentos se produjo en el barrio de Las Cañitas el domingo, donde cuatro mujeres y nueve niños que se encontraban en una casa fueron tomados como rehenes por un delincuente que, descontrolado porque no hallaba dinero, amenazó matar a un bebé, a quien le colocó un cuchilloen la garganta. Verónica Ferruchino, una de las víctimas del asalto, contó que el hecho ocurrió en su casa de Arévalo 2956, donde fueron sorprendidos por un delincuente.

• Ayer, se produjo otro asalto a un garaje de San Cristóbal adonde ingresaron dos delincuentes armados que, tras encerrar al encargado, escaparon con
dos vehículos -un Chevrolet Astra blanco con vidrios polarizados, que tenía instalado un sistema satelital de alarma, y una camioneta Suzuki-que pertenecían a personal de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE). El hecho ocurrió en el garaje de la avenida Independencia 3036, frente a la Facultad de Psicología de la UBA.

• Horas antes y a apenas nueve cuadras del estacionamiento, en Independencia 2100, un delincuente asaltó un cybercafé, donde robó la recaudación y además las pertenencias de dos clientes que se encontraban en el comercio.

• En el mismo barrio porteño, otro estacionamiento fue asaltado el domingo, donde varios delincuentes amenazaron al encargado y a su esposa y se robaron un Peugeot 205.

• En tanto, dos hoteles de pasajeros de los barrios de Balvanera y San Nicolás fueron asaltados ayer por delincuentes que, en uno de los casos, llegaron al lugar en bicicletas y, en el otro, hirieron de un balazo al conserje.

• También dos estaciones de servicio de los barrios de San Cristóbal y Villa Luro fueron robadas por asaltantes que se llevaron la recaudación luego de amedrentar y encerrar en oficinas a los playeros.

• En Balvanera se produjo uno de los robos más insólitos: un hombre robó una imagen de la virgen de la iglesia San Ramón Nonato, aunque fue detenido por la Policía cuando escapaba.

• En pleno centro porteño, cinco delincuentes ingresaron a un edificio ubicado en Corrientes al 500 simulando ser pintores. Dejaron atados en la terraza al encargado y su familia y luego robaron dinero y valores de una caja fuerte que estaba en un departamento del segundo piso. Posteriormente, huyeron.

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