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29 de agosto 2007 - 00:00

Solución a la italiana

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La municipalidad de la ciudad italiana de Florencia prohibió los limpiadores callejeros de parabrisas, que se apostaban junto a los semáforos y ofrecían ese servicio a cambio de monedas, y que ahora pueden ser penados con tres meses de cárcel y una multa de 206 euros, cerca de $ 900. Una solución que produjo polémica en ese país y que en la Argentina, que vive el mismo fenómeno, podría abrir la puerta para el debate.

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Representantes de la alcaldía dijeron que la medida no busca «golpear a quienes piden la limosna, los pobres, sino que es una respuesta a la arrogancia, a la agresión que muchos lavavidriostienen con los automovilistasque no les dan la cifra que ellos querrían».

«El pobre es pobre; la arrogancia y la violencia son otra cosa», afirmó el asesor Graziano Cioni.

  • Riesgo

  • Los lavavidrios de automóviles que de ahora en más se ubiquen frente a los semáforos en rojo con trapo, esponja y balde corren el riesgo de afrontar una denuncia penal y prisión, además del secuestro de su equipo de trabajo.

    La novedad de esta decisión, que algunos observadores políticos definen como del tipo «de la Liga Norte» de Umberto Bossi, es que fue propuesta por una administración de tradición histórica de centroizquierda.

    Las autoridades decidieron prohibir las actividades de los lavavidrios tras una ola de protestas de parte de los automovilistas, forzados a aceptar con más o menos ganas que su parabrisas fuera limpiado a cambio de una moneda.

    El decreto municipal, que rige desde ayer hasta el 31 de octubre, fue firmado por el alcalde Leonardo Domenici, y prohíbe a unas 50 personas, en su mayoría rumanos, proseguir con esas tareas.

    Los florentinos estaban exasperados por la actitud -que consideraban agresiva- de los limpiadores de vidrios, en especial con las mujeres al volante, y habían hecho llegar cientos de denuncias a los comandos de policía.

    Ese clima de tensión empujó a la administración municipal a emitir una ordenanza urgente.

    «En los últimos tiempos estamos recibiendo numerosos reclamos de parte de los ciudadanos que notaron una modificación de la actitud de los limpiadores de vidrios, que se han vuelto muy agresivos sobre todo con las mujeres, aun más si están solas en el auto», declararon dos asesores municipales.

    El partido Refundación Comunista, la corriente más radical de la mayoría municipal, sostuvo que es una medida «indigna de Florencia y de su tradición».

    En cambio, los comerciantes de esa ciudad aplaudieron «una señal importante de lucha contra la degradación de las condiciones de vida de uno de los más importantes centros turísticos de Italia».

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