16 de mayo 2012 - 15:43

Sorprendió la Iglesia con declaración que avala la muerte digna

José María Arancedo
José María Arancedo
El nuevo Episcopado a cargo del dialoguista José María Arancedo sorprendió con un comunicado componedor luego de la sanción en el Congreso de las leyes de Muerte Digna e Identidad de Género.

En el texto difundido con la firma del actual jefe de la Comisión Ejecutiva de Episcopado argentino y del resto de sus autoridades, Virginio Bresanelli, Mario Cargnello y Enrique Eguía, los obispos destacan que "se ha avanzado en aspectos referidos a la proporcionalidad de los medios a utilizar en enfermos terminales, que eviten un encarnizamiento terapéutico".

En tanto, en la misiva agregaron que "mantener una vida con medios artificiales no siempre es moralmente obligatorio. Es destacable, también, la importancia dada a la voluntad del paciente y de sus familiares, como parte de los derechos personalísimos del enfermo. El rechazo de estos medios artificiales no sólo es válido, puede ser recomendable. Valoramos, por otra parte, la prohibición de la eutanasia".

La cúpula episcopal critica sin embargo "que se haya incluido el posible rechazo de la hidratación y alimentación, como si fueran medios desproporcionados, siendo, por el contrario, un acto humanitario que hace a una muerte digna. Su privación, en cambio, sería una eutanasia pasiva".

Se trata de un avance en la relación Episcopado-Gobierno nacional en comparación con los tiempos del jesuita Jorge Bergoglio, enfrentado abiertamente con la agenda legislativa del kirchnerismo en proyectos como la píldora del día después para interrumpir embarazos, la obligación de incluir educación sexual en las escuelas, y hasta los eternos amagues sobre la despenalización del aborto.

Cuando Bergoglio comandaba el Episcopado, la Iglesia Católica se mantuvo tan crítica frente a la Casa Rosada que el arzobispo de Buenos Aires llegó a bloquear un pedido de audiencia formulado por Arancedo, el entonces arzobispo de Santa Fe, para encontrarse con Néstor Kirchner.

Pese al reconocimiento formulado por el Episcopado de Arancedo a la Ley de Muerte Digna, los obispos no se mostraron tan contemplativos con la denominada Ley de Identidad de Género: "La diversidad sexual no depende sólo de una decisión o construcción cultural, sino que tiene su raíz en un dato de la naturaleza humana que presenta su propio lenguaje y significado. Desconocer el valor y el alcance de este hecho debilita el sentido de la sexualidad que, en su diversidad y complementariedad, debe orientar tanto la vida de las personas como la tarea educativa y legislativa".

Para dejar en claro sus postura, los religiosos aclaran que "la necesaria educación sexual debe estar orientada, desde la infancia, a valorar el sentido y la riqueza de la sexualidad. Consideramos muy grave que la ley permita manipular la identidad sexual de los niños y dañarla de modo, tal vez irreversible e incluso en contra de la voluntad de sus padres".

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