Terminó la toma de rehenes tras más de 4 horas de tensión

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Tres empleados de una escribanía situada en pleno centro de la Capital Federal fueron rehenes durante casi cuatro horas de una pareja de delincuentes que había asaltado la oficina y se encontró rodeada por la Policía Federal, hasta que tras negociaciones se entregó.

El comisario Hugo Lompizano, jefe de la Circunscripción Primera, informó que la mujer, de 35 años, ya había tomado rehenes hace dos años y medio en la esquina de Corrientes y Esmeralda y el 23 de diciembre del año pasado fue detenida por otro asalto; mientras que su cómplice, de 38, tiene antecedentes similares.

El asalto ocurrió poco antes de las 14 en la escribanía Calot de Viamonte 1422, entre Paraná y Uruguay, a dos cuadras del Palacio de Tribunales y a una y media de la comisaría Tercera.

Precisamente, a esa seccional llamó el portero del edificio para avisar que había notado un movimiento extraño en las oficinas que ocupa la escribanía, en el quinto piso, oficinas I y J.

Cuando los dos delincuentes abandonaban el lugar, donde sólo alcanzaron a robar unos pocos pesos de los empleados, vieron acercarse a un patrullero despachado por la comisaría Tercera.

Por ese motivo volvieron a ingresar a la escribanía, donde tomaron de rehenes a dos mujeres y a un hombre, todos empleados de la oficina notarial, ya que una cuarta empleada pudo escapar.

El personal policial convocó de inmediato al Grupo Especial de Operaciones Federales (GEOF), especialista en este tipo de hechos.

La policía acordonó de inmediato tres manzanas y ordenó a los vecinos de la escribanía mantenerse en sus lugares, así como impidió el ingreso de quienes intentaban entrar a sus casas u oficinas dentro del área restringida por el acordonamiento.

El edificio de Viamonte 1422, de seis pisos que ocupa una esquina y abarca a la calle Uruguay, tiene una sola entrada por el 1422 y está ocupado por oficinas.

Los delincuentes se alternaron para aparecer en el balcón de la oficina, siempre acompañados por una rehén y exhibiendo un revólver cada uno.

El hombre que mantuvieron como rehén nunca fue sacado al balcón, al punto que se generó confusión entre los periodistas presentes, en el sentido de que había un tercer delincuente, pero luego se comprobó que era víctima de la pareja de asaltantes.

El GEOF dispuso francotiradores y colocó sobre el pavimento en varias calles, lo que denominan "orugas", unas planchas de hierro con púas para destruir neumáticos en caso de que los ladrones lograran abandonar el lugar en un vehículo que reclamaban.

También solicitaron la presencia de familiares.

La mujer, que dijo llamarse Laura, pidió que dejaran acercarse a su hermana, al tiempo que en una comunicación telefónica por Crónica TV dijo a los gritos;"Yo robo para mis hijos" y "A mi no me importa nada de nada", en alusión a que estaba "jugada".

En tanto el delincuente, que se hacía llamar Jesús, solicitó la presencia de su padre, al tiempo que exigió que quería que le "saquen el Grupo Halcón de acá", en evidente confusión con los pares bonaerenses del GEOF y amenazó con matar a los rehenes.

El Comité de Crisis que formó la policía estuvo encabezado por el comisario inspector Hugo Lompizano, recientemente nombrado jefe de la Circunscripción I, pero quien hasta el año pasado era el jefe, precisamente, de la comisaría Tercera.

Esta seccional no solamente tiene jurisdicción sobre el lugar asaltado, sino que fue donde estuvo detenida la mujer, luego de que el 23 de diciembre pasado fuera detenida tras cometer un robo en la misma zona.

Lompizano dijo que "Laura" integraba una banda que hace dos años y medio realizó también una toma de rehenes en la avenida Corrientes y Esmeralda, donde los asaltantes, cuando se vieron perdidos, comenzaron a arrojar billetes a la callle.

La titular de la escribanía, Registro Notarial 820, Silvina Alejandra Calot, que no estaba en el momento del asalto en el estudio, siguió casi todas las alternativas del episodio desde la vereda de Viamonte y dialogó permanentemente con las autoridades policiales presentes.

Pasadas las 18, los delincuentes decidieron deponer su actitud durante la conversación que mantenían con el negociador y entregaron los dos revólveres calibre 38.

Una rehén, una mujer de unos 45 años, fue trasladada por una ambulancia del Sistema de Atención Médica de Emergencias (SAME 107), al hospital Ramos Mejía presa de una intensa crisis nerviosa.

Los otros rehenes fueron asistidos en el mismo lugar por un grupo de apoyo psicológico especializado.

Los delincuentes no agredieron en forma física a los rehenes, pero los trataron con dureza y varias veces los amenazaron con matarlos, dijo Lompizano a los periodistas presentes.

En tanto los delincuentes fueron trasladados a la comisaría Tercera, acusados de "asalto a mano armada, robo, privación ilegítima de la libertad y uso de armas de guerra".

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