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Sólo en 2004, los naufragios, accidentes y hundimientos de embarcaciones causaron 52 muertos y desaparecidos. En los últimos 10 años, la cifra de 743 víctimas se torna escalofriante.
Estas tragedias nacen de negligencias, ineficiencia, ausencia de controles y hasta posibles vacíos legales que convierten a estos buques en verdaderos «asesinos del mar».
Los navegantes conocedores de las mareas y ríos del país aseguran que aumentaron los accidentes en los '90.
Tras el pase masivo a las llamadas «banderas de conveniencia» por el Decreto 1.771/91 y la extinción de la Marina Mercante Argentina, muchos barcos quedaron fuera de los controles y requerimientos a los que obliga la legislación local. Esta podría ser una de las causas de la mayoría de los siniestros.
Es que este decreto, que a los dos años debía reemplazarse con una ley, se creó para retener a los armadores que retiraban la bandera de sus buques para cambiarla por otras de países de legislación más blanda. Se tardó alrededor de 12 años en legislar a favor de los tripulantes argentinos y se lo hizo con el Decreto 1.010/04, que inclina a nacionalizar las normativas.
Las estadísticas de naufragios y rescates por emergencias muestran un alarmante índice de muertes por año y de personas desaparecidas (consideradas todas con destino fatal, aunque no encontradas) en jurisdicción local.
Según datos de la Prefectura-Naval Argentina (PNA), desde 1995 hasta 2004, se rescataron con vida 41.740 personas en aguas nacionales (marítimas, lacustres o fluviales): un promedio de 4.174 rescates por año.
El año pasado, los hundimientos por tempestades, negligencia o accidentes se llevaron la vida de 31 tripulantes y desaparecieron 21. Sólo en el Sur, en los últimos dos años, murieron 24 personas.
«Este problema se genera porque los argentinos estamos bajo otra legislación», explicó el capitán Eduardo Pérez, delegado del Centro de Capitanes de Ultramar. «Hay un decreto del Ejecutivo, el 1.010/04, que se inclina a que se 'argentinicen' las legislaciones», agregó.
Los accidentes de los buques pesqueros -que concentran alrededor de 34% de las emergencias totales en alta mar-muestran que, mientras el promedio de muertes y desapariciones rondó los 7 u 8 casos en 2002 y 2003, el año pasado fueron más de 18 los fallecidos.
El número de pesqueros hundidos se mantuvo en niveles parecidos: durante 2002 sucumbieron 7; en 2003, 4, y el año pasado, 6, aunque con más víctimas.
Acusaciones cruzadas para eludir responsabilidades sobre los naufragios y muertes que ocasionaron estos buques «asesinos del mar» no tardaron en aparecer.
La autoridad regulatoria (PNA) deslindó responsabilidades en las causas que están individualizadas. En esta línea, se estima que algunas de las emergencias se produjeron por pérdida de estabilidad «al ir las naves sobrecargadas». Otra versión sostenida por el oficial de la Marina Mercante Roberto Maturana indica que la responsabilidad «es de la autoridad de control de construcciones y modificaciones de los buques», que en el caso de los de bandera nacional, es la Prefectura.
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