Jorge Rodríguez Kissner, el obstetra que en enero pasado fue sometido a un transplante cardíaco en la Fundación Favaloro, fue dado de alta, tras permanecer internado desde diciembre último.
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La recuperación de Rodríguez Kissner rozó el milagro, dado que su vida pendió de un hilo primero por una miocarditis viral fulminante y luego por el rechazo del corazón que le trasplantaron.
El obstetra, de 47 años, envió un mensaje de esperanza para todos los pacientes que se encuentran en lista de espera para recibir un trasplante y exhortó a la población a que colabore en la donación de órganos.
Al retirarse del centro asistencial rumbo a su casa, dijo en una breve conferencia de prensa que nunca había "pensado" que iba a ser un receptor de órganos y recordó que cuando tenía 20 años tomó la decisión de donar los suyos.
Comparó la situación que le tocó vivir con la de muchos enfermos que por distintas circunstancias podrían salvar sus vidas a través de intervenciones como la que le realizaron.
Si bien reconoció que aún le faltaba un tiempo para estar en plenitud, destacó que "de todo lo que me pasó me voy enterando de a poco"
Asimismo, puso de manifiesto su sorpresa por el "afecto y dedicación" que demostró la gente cuando se dio a conocer su enfermedad.
"Oyo quería vivir", enfatizó Kissner a la vez que dijo ser "uno más de las cinco mil personas que están esperando un órgano en Argentina".
"Hay que luchar por ellos --sentenció-- para que dejen de padecer tratamientos paliativos y tengan la oportunidad también de un trasplante".
Recordò haber sido "un tipo sano", y que en horas, y mientras trabajaba en el hospital Evita Pueblo de Berazategui, fue afectado por una miocarditis viral fulminante e internado el 20 diciembre pasado en ese centro especializado porteño.
Tras 20 días de tensión para sus familiares, amigos y pacientes, en los que se realizaron campañas y cadenas de oración, el médico fue trasplantado el 4 de enero, cuando llegó el órgano esperado.
La cirugía se extendió por diez horas y abrió una esperanza en la vida del obstetra, que luego pareció desvanecerse cuando, dos días después, manifestó el rechazo al trasplante.
"Hay que pensar en ser altruìsta y donar los órganos y pensar que cualquiera de nosotros, de nuestros padres o hijos pueden necesitarlos en el futuro".
Por otra parte reconoció que "hay cambios en mi vida y tendré que tener cuidados que antes no tenía con tratamientos de rehabilitación motora", pero sostuvo que "cada día vale por tres y voy a tratar de organizar con las autoridades y organizaciones y aprovechar esta explosión mediática que hice sin querer para ayudar a mis hermanos que necesiten un órgano".
Kissner agradeció también a la Fundación Favaloro, al cirujano René (Favaloro) por la obra que dejó,"a mis familiares y a la familia del donante por su acto de amor".
Tras un reencuentro con su familia, compuesta por su mujer y tres hijos al que calificó como "muy emocionante", Kissner no dejó de preocuparse por el estado de salud del cantante Roberto Sánchez, Sandro, quien requiere de trasplantes múltiples para salvar su vida.
"Le digo que no pierda la esperanza, que de alguna manera se va a poder solucionar el problema".
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