Decenas de miles de personas en todo el mundo fueron testigos del tránsito de Venus entre el sol y la tierra, un fenómeno que duró seis horas y 40 minutos y que no se repetirá hasta dentro de un siglo.
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La próxima vez que Venus transite sobre el disco radiante del sol será en 2117; la última vez que lo hizo fue en 2004. La Agencia Espacial Estadounidense (NASA) transmitió el fenómeno en vivo.
En Australia, considerada uno de los mejores puntos para apreciar el tránsito, decenas de miles de personas miraron hacia el cielo el miércoles a la mañana para observar el fenómeno. Sin embargo, siguiendo las recomendaciones de los científicos de no mirar de forma directa el cielo, se reunieron mayormente en observatorios, universidades y sociedades astronómicas para verlo con telescopios especiales.
Si bien en Melbourne fue posible identificar un punto sobre el sol, en Sydney un cielo nublado dificultó la visión. En la Sociedad Astronómica de Victoria estaban exultantes: "Primero pensamos que sería difícil pero de repente el cielo se despejó, salió el sol y comenzó a pasar Venus", dijo el portavoz Perry Vlahos a periodistas.
También en Manila, la capital de Filipinas, fue posible apreciar el fenómeno. En uno de los parques de la ciudad se colocaron diez telescopios. "Tenemos suerte de haber nacido en una época en la que podemos observar esto", señaló el director del Instituto Filipino de Astronomía, Armando Lee.
En Hong Kong, miles de personas se tomaron el día para apreciar el fenómeno. El Museo del Espacio colocó telescopios en lugares públicos. "Los chinos siempre estuvieron interesados en este tipo de fenómenos", afirmó Chau Hoi Fung, astrofísico de la Universidad de Hong Kong. "Tenemos dibujos muy detallados. Los emperadores chinos creían que su dominio estaba definido por las estrellas".
De todas formas, en algunas partes del planeta miles de personas se quedaron con las ganas de presenciar el fenómeno por la presencia de nubosidad en el cielo. En el centro de Europa el espectáculo comenzó con la salida del sol y a las siete de la mañana había finalizado.
"Lamentablemente la mayor parte tuvo mala suerte. El frente de nubes ingresó muy rápidamente", aseguró el meteorólogo Torsten Walter, del servicio meteorológico alemán. En ese país sólo un 20 por ciento de las personas tuvieron la posibilidad de ver el fenómeno.
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