El ministro de Justicia y Seguridad, Aníbal Fernández, confirmó la supervisión de los insumos con ese esquema compartido, tras haber llegado a un acuerdo con su par porteño, Guillermo Montenegro.
En ese contexto, el jefe de Gobierno, Mauricio Macri, consideró "un avance" que la Nación aceptara "su responsabilidad" y que Aníbal Fernández "dejara de mentir".
De esta forma, luego de la polémica entre Fernández y Macri por este tema el funcionario nacional ordenó que efectivos policiales participen de los operativos de control.
Aníbal Fernández remarcó que el ministro de Seguridad porteño "trabaja con seriedad" y sobre Macri, sostuvo: "Cuando algún racional se acerca para charlar sobre el tema podemos encontrar la solución".
"Yo rescato la seriedad con la que trabaja Montenegro porque nunca que le pedí algo me defraudó, ni cuando él me pidió algo a mi lo defraudé. Le diría que con Montenegro tenemos una relación casi cotidiana. Nos hablamos sábados, domingos, feriados, día de la madre, Navidad, Año Nuevo, a cualquier hora, encontrando soluciones comunes", destacó Fernández.
Por esta polémica, el ministro de Justicia acusó al titular del Ejecutivo porteño de "vago e inculto", y le pidió que lea "un libro, que no muerde".
Macri, por su parte, se quejó porque el Gobierno nacional eludió su responsabilidad de evitar el ingreso de camiones con materiales de construcción al asentamiento.
El jefe de Gobierno porteño consideró que "es un avance" que la Nación "acepte la responsabilidad que le cabe" para hacer cumplir el fallo judicial que ordena al Poder Ejecutivo Nacional impedir nuevas construcciones edilicias en los predios de las villas 31 y 31 bis.
"Es un avance que el ministro Aníbal Fernández se avenga por fin a cumplir con su responsabilidad institucional y que deje de mentir como hizo hasta ahora, porque aquí hay un fallo judicial que es muy claro y que debe ser acatado", advirtió.
Las irregularidades edilicias en el asentamiento de Retiro también desataron protestas de los vecinos, ante el anuncio del Gobierno porteño de demoler unas 50 casas con presuntas deficiencias en su construcción en altura.
Los ánimos se calmaron cuando el Ejecutivo de la Ciudad indicó que llevarían a cabo esas medidas luego de entablar acuerdos con los habitantes.
Dejá tu comentario