La Verificación Técnica Vehicular (VTV) no solo evalúa el estado mecánico del auto. Durante la inspección también se controla que la carrocería, los paragolpes, los guardabarros y distintos accesorios exteriores cumplan con las condiciones establecidas por el Manual de Procedimientos utilizado en la provincia de Buenos Aires. Una modificación que parezca menor puede ser suficiente para que el vehículo reciba un resultado desfavorable y deba volver a verificarse.
Muchos conductores concentran su atención en los frenos, las luces o los neumáticos, antes de ir a una planta verificadora. Sin embargo, los inspectores también observan la estructura exterior del vehículo para comprobar que no existan piezas rotas, accesorios peligrosos o modificaciones que alteren las condiciones originales de seguridad.
La normativa busca garantizar que ningún elemento del vehículo represente un riesgo para sus ocupantes, otros conductores o los peatones. Cualquier pieza sobresaliente, mal instalada o que no cuente con la homologación correspondiente puede impedir la aprobación de la VTV.
¿Cómo tener los guardabarros y la carrocería para aprobar la VTV?
Uno de los primeros aspectos que revisan los verificadores es el estado general de la carrocería. El objetivo es comprobar que el vehículo conserve las condiciones de seguridad previstas por el fabricante y que no existan daños capaces de afectar la circulación.
En el caso de los guardabarros, la reglamentación exige que estén completos, correctamente fijados y sin roturas importantes. Tampoco pueden presentar partes desprendidas o elementos que sobresalgan del perfil del vehículo, ya que podrían provocar lesiones en caso de un impacto o desprenderse mientras el auto circula.
Los inspectores también verifican que las reparaciones realizadas sobre la carrocería no comprometan la estructura del vehículo.
Altura y paragolpes: las modificaciones que están prohibidas por ley
Los paragolpes forman parte de los componentes más observados durante la VTV, porque cumplen una función fundamental en la absorción de impactos. La normativa establece que deben conservar una ubicación compatible con el diseño original del fabricante y no pueden presentar deformaciones que alteren su funcionamiento.
En los vehículos modificados también se controla la altura respecto del piso. Si la instalación de un nuevo paragolpes modifica las medidas previstas por la reglamentación o cambia significativamente la configuración original del vehículo, el inspector puede considerar esa alteración como un defecto grave.
Los paragolpes rotos, con partes faltantes, deformados o mal sujetos constituyen otro de los motivos habituales de rechazo. Además de comprometer la seguridad del vehículo, pueden aumentar los daños producidos durante un choque o generar riesgos para terceros.
Accesorios que causan rechazo inmediato
Uno de los errores más frecuentes consiste en instalar accesorios metálicos o elementos decorativos que sobresalen del contorno del vehículo. Aunque muchos propietarios los colocan por cuestiones estéticas o funcionales, la normativa establece restricciones precisas sobre este tipo de modificaciones.
Entre los accesorios que pueden provocar un rechazo inmediato aparecen los ganchos delanteros, defensas metálicas, malacates, guinches, soportes adicionales y cualquier estructura que sobresalga de la carrocería sin la homologación correspondiente. Estos elementos son considerados defectos graves, porque incrementan el riesgo de lesiones durante una colisión o un atropello.
Los estribos también pueden convertirse en un inconveniente, cuando no forman parte del equipamiento original o fueron instalados sin respetar las especificaciones técnicas. Si modifican el ancho del vehículo o representan un riesgo para terceros, el inspector puede rechazar la verificación hasta que sean retirados.
Además de controlar estos accesorios, la VTV verifica que no existan piezas con bordes cortantes, soportes improvisados o componentes con riesgo de desprendimiento. Cualquiera de estas situaciones puede impedir la aprobación del trámite incluso cuando el resto de los sistemas mecánicos del vehículo se encuentra en buen estado.
La revisión de la carrocería forma parte de un control mucho más amplio, que también incluye frenos, dirección, suspensión, neumáticos, luces, emisiones contaminantes, limpiaparabrisas, cinturones de seguridad y otros sistemas esenciales para la circulación. Por ese motivo, aprobar la VTV requiere que el vehículo cumpla con todos los parámetros establecidos por la normativa y no únicamente con los relacionados con el funcionamiento del motor.