7 de enero 2005 - 00:00

Admiten bandas que Chabán nunca firmaba

T area complicada sería encontrar rastros caligráficos de Omar Chabán, el único detenido por la tragedia que dejó 188 muertos y 700 heridos en el boliche República Cromagnon, en contratos de conciertos con artistas de bandas underground o medianas.

Su firma o su nombre no aparecería en los acuerdos de shows cerrados con varios grupos musicales, incluido Callejeros -ya que se habrían hecho en su mayoría «de palabra», que es otra forma legal posible-, tal como lo aseguran managers y músicos consultados por este diario que tocaron alguna vez en el local incendiado.

El nombre del detenido tampoco aparecería en directorios o en participaciones societarias de las firmas señaladas por los investigadores del caso como relacionadas a Chabán (Nueva Zarelux SA, Lagarto SA y Central Park Hotel SRL) en documentación de la Inspección General de Justicia (IGJ). Este hombre que hace al menos una década se dedica a la organización de recitales desde otro boliche ya vendido --Cemento-y que se ganó el título de « dueño» o «director gerente» para el lego, no lo sería en los papeles.

Surge, entonces, una pregunta básica: ¿es posible responsabilizarlo legalmente por lo ocurrido? De una consulta con expertos en derecho penal se desprende que sí. Aunque también existen posibilidades de defensa.

Tal como lo indicó el abogado defensor de Chabán, Pedro D'Attoli, «los contratos pueden ser verbales porque el Código Civil así lo autoriza, a que haya contratos verbales o por escrito, lo que es totalmente legal» y agregó: «Además, hay contratos formales y no formales».

Es que otra pregunta que los investigadores se plantean es qué contrato cerraron los Callejeros para tocar el jueves 30 con los responsables de República Cromagnon.

«Difícilmente
pueda rastrearse una firma», contestaron varios músicos amigos de la banda y que también tocaron en el boliche incendiado. Según indicó un manager, «hay dos tipos de arreglo entre las bandas y los boliches; uno es tocar por el equivalente a la recaudación de una cantidad de entradas que el mismo grupo tiene que vender», dijo. El otro tipo de acuerdo común sería «tocar por un porcentaje de la venta total, al que se llega según la convocatoria de la banda 'de palabra'».

Otro músico, guitarrista de una banda de estilo «stone» que prefirió guardar el anonimato, aseguró que «en general, nunca median papeles cuando hay un concierto de éstos, pero no sólo en Cromagnon, sino en otros lugares. Salvo que sea un show que organiza, por ejemplo, el Gobierno de la Ciudad, no se firma nada». En cuanto al contrato al que habrían llegado con el grupo Callejeros, los músicos indicaron que se habría acordado un porcentaje, se supone importante, porque se trata de una banda que tenía suficiente convocatoria para llenar un estadio como Obras y la venta de entradas, por tanto, estaba asegurada.

Según
D'Attoli, «no es seguro» pero sí «factible» que el grupo Callejeros haya cerrado un «contrato verbal», lo que «es perfectamente legal».

D'Attoli
indicó que, «igualmente, las figuras penales no tienen que ver con si firma o no firma, con si pertenece o no a una sociedad» y aseguró que «lo que interesa es si hubo o no un delito. En este caso, supuestamente, si alguien está a cargo del boliche, hay responsabilidad: Chabán se hace responsable, pero también hay otros responsables de vigilar, de controlar».

• La responsabilidad de Chabán

Una opinión compartida entre los penalistas es que a Chabán «no le va a ser fácil zafar». El hecho de que Chabán presuntamente no figure en contratos con músicos, según los expertos, puede solucionarse con otros recursos legales como los testimonios o ciertos documentos que lo vinculen con el lugar como, por caso, varios videos que fueron mostrados por TV esta semana donde se lo ve a hablando de Cromagnon en el rol de propietario. Sirve inclusive un video que lo capta en el día de la inauguración del local, donde explica que encontró un lugar mejor y más adecuado que Cemento, «más cuadrado» para que las bandas puedan tocar más cómodas, y que ese lugar es Cromagnon. El mismo abogado defensor indicó que Chabán, por estar presuntamente «a cargo», sería responsable.

Por otra parte, hay dos tipos de responsabilidad: la civil y la penal. «Desde
el punto de vista penal, se va a tener que discriminar quién era el responsable o los responsables del local, quién era el responsable de habilitar ese local, cuál es la responsabilidad de las entidades públicas», explicó un letrado. Hay que esperar a ver cuál es la figura que se le aplica. Cuando Chabán fue indagado -se negó a declarar-por la jueza María Angélica Crotto, se lo habría hecho por homicidio con dolo eventual.

Desde el punto de vista de la responsabilidad penal, el hecho de que no forme parte de las sociedades puede desestimarse. En cuanto a la esfera de lo civil, quien demande lo hará contra las sociedades relacionadas con el lugar, contra Chabán y contra el Gobierno. «Pero
este tipo de sociedades no tiene en general nada, así que la pérdida va a ser seguramente del Gobierno porteño», apuntó un especialista.

Los abogados penalistas consultados indicaron que si tuvieran que defender a
Chabán intentarían que se le aplique la mínima pena posible, pero que ven «muy difícil» no responsabilizarlo.

«Hay
miles de dichos de los testigos que lo relacionan con el boliche, por más que no figure en actas de directorio o en participación de los socios en las empresas, o por más que no haya firmado contrato con grupos de rock», indicó un penalista.

«Hay
hasta testimonios filmados del mismo Chabán y de bomberos que indicaron que empleados del local no les quisieron abrir con el argumento de que el detenido por la tragedia no se encontraba en el local», concluyó.

Habrá que ver, además, qué cartas son puestas en juego en los próximos días. El miércoles y ayer, dos amigos de Chabán aseguraron que el detenido cree que el hecho pudo haberse debido a un «
atentado» contra él.

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