30 de junio 2005 - 00:00

Banco Nación: la seguridad bajo lupa del juez

Norberto Oyarbide
Norberto Oyarbide
El juez federal Norberto Oyarbide tuvo que reconocer ayer -maratón radial mediante aunque después se encerró en una conferencia en la facultad de la Policía Federal- los «aspectos extraños que rodean» al robo de las cajas de seguridad del Banco de la Nación. Tanto el juez como el fiscal federal Carlos Cearras están, ahora, apuntando al sistema de seguridad del banco y a las vinculaciones que podrían surgir de una compra por u$s 2 millones -al parecer no llegó a concretarse- de nuevas cámaras de televisión y un nuevo sistema de seguridad, cuyo aparato está al mando del ex comisario de la Policía Federal, Jorge Brunet que se reporta directamente a la presidenta Felisa Miceli y que habría sido recomendado por Ricardo Velasco, asesor y familiar directo de la funcionaria.

Esto y los elementos exógenos al hecho policial -robo en sí-, como la interna gremial en la pelea de la Asociación Bancaria de Juan José Zanola con Miceli, las acciones paralelas bancarias que desarrollaría Velazco con un fuerte poder interno y el posicionamiento político de la propia presidenta del Nación condimentan la causa judicial y retrotrae a cierta comparación, por ahora menor, con el sonado «affaire» de compra de las computadoras a IBM por u$s 250 millones y el pago de una coima por otros u$s 36 millones durante la administración de Aldo Dadone a mediados de los '90.

Como aquel caso, todo comenzó por una denuncia que no pasó de las páginas interiores de los diarios y luego terminó en un escándalo que comprometió a todo un directorio y a hombres clave del ex ministro de Economía, Domingo Cavallo. Lamentablemente la maraña judicial ha impedido -hasta ahora- que ese negociado vaya a juicio oral y público. También, ahora, se abre un expediente por un extraño robo donde las informaciones varían a medida que se comienza a profundizar en la investigación y a tirarse de un hilo cuya profundidad se ignora.

Por el momento, el monto de lo robado ya estaría cercano a los u$s 500.000 entre valores de esa moneda, euros y joyas, aunque él o los ladrones dejaron otros bienes como pesos mexicanos o lingotes de oro, contradiciendo los primeros datos que lo ubicaban en un monto sensiblemente menor. También los titulares de las cajas son cuatro personas del comúntres mujeres de edad avanzada y un joyero de la calle Libertadcuyos nombres son guardados para el gran público para evitar posibles secuestros. Cabe recordar que en el caso IBM-Banco Nación los primeros cobradores de las coimas eran personas sin ninguna significación o responsabilidad social o funcional pero luego se descubrió que actuaron como prestanombres.

Oyarbide arrancó primerocon la versión oficial del BNA de responsabilizar a los empleados -así lo dijo Miceli, primero y Brunet después- aunque luego modificó su óptica y abrió el abanico de pistas a clientes y al mundo policial con el cual se encuentra compenetrado.
En ese apresuramiento patinó cuando calificó de excelente al testimonio de la funcionaria. Ayer el juez se montó sobre el abanico de pistas y ahora coincidió con el fiscal Cearras. Por radio dijo lo siguiente:

• «Se notan algunas falencias en el sistema de seguridad. Es llamativo que a los clientes no se les revisen efectos personales. Tampoco hay un detector de metales para evitar, por ejemplo, que se introduzca una barreta, como se supone se utilizó para forzar una de las cajas.»

• «Es extrañísimo este caso. Es la primera vez que vemos que roban una caja de seguridad y dejan parte del dinero. Además, había joyas muy valiosas, pero se llevaron algunas sí y otras no.»

• «Las imágenes rescatadas de las cámaras de televisión no son excelentes, pero se puede advertir más o menos bien a las personas que ingresaron a ese sector del banco.»

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