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Detalles del caso Bergés, ahora contra Gastaldi
•Confianza
El «Extrader», mal que le pese al poco informado sobre el caso juez Bergés que tras disponer la detención ya abandonó la subrogancia temporaria en ese juzgado, no cayó por maniobras sino por el efecto tequila mexicano, crisis financiera de convulsión internacional a fines de 1994. Además cayó por una jugada oscura que le hicieron.
Más allá de lo que se escribe sobre «fondos negros» de argentinos al exterior, el «Extrader» traía capitales a invertir en la Argentina. Uno de esos capitales externos era de un grupo mexicano que, sorpresivamente, le pide la devolución de unos 30 millones de dólares que había colocado en la Argentina vía el «Extrader». Gastaldi se sorprendió pero igual hizo pagar lo que le pedían. Pero el grupo mexicano había sido preavisado sobre lo que se venía, el tequila, cuando ni la Argentina ni el resto del mundo lo sabía. Allí quedó descalzado el «Extrader».
•Derechos
«Me sigo lamentando no haberles pisado (demorado en la jerga de mesas de dinero) parte de la devolución del dinero o graduárselo en pagos sucesivos», dijo siempre Gastaldi. Un solo inversor -aunque de monto elevado-los desestabilizó ante miles más que confiaban en esa entidad.
Claro, producido luego el tequila se complicó una entidad que tenía tanto capital traído desde México, retirado tempranamente por quienes lograban noticias con anticipación mundial sobre lo que ocurriría en su país. Gastaldi se esforzó por pagar y tuvo que vender mal en el apresuramiento.
Por caso el «Extrader» tenía los derechos para la Argentina de esa maravilla de espectáculo deportivo que es la carrera de Formula 1 internacional, que siempre encantó a los argentinos. Habían conseguido que se corriera todos los enero en Buenos Aires. La tuvimos en los gobiernos de Juan Perón en los años '50. De allí salió el quíntuple campeón Juan Manuel Fangio porque aquí a las marcas extranjeras que venían a competir, en una Argentina aún rica, se las obligaba a disponer de coches de carrera también para dos o 3 pilotos locales, Fangio, Oscar Gálvez, José Froilán González y Benedicto Campos pudieron subirse por primera vez (varios venían del «Turismo de carretera») a esos autos tan especiales y luego triunfar en todo el mundo, como Fangio y Froilán González.
Se llegó a ver en Buenos Aires hasta a Carlos Reutemann corriendo en la Fórmula 1. Luego ya, en decadencia como país, no pudimos pagar los derechos hasta que Gastaldi volvió a adquirirlos. El público argentino agradecido al máximo, como siempre, con el que está arriba.
•Difícil
Ese innovador que fue Gastaldi -aunque merezcan todo el respeto los que no lograron cobrar sus acreencias-hoy quedó sometido a un juez Bergés, circunstancial y casi desconocedor de su causa, atacado de «broncismo» y confundido como para meditar con serenidad en medio de fallos no serios, cámaras que se los rechazan, enervamiento que le sobreviene, críticas de juristas y de prensa por su gestión, aplausos (los habituales contra actores de la libre empresa que desprecian) desde la izquierda criolla.
Difícil arriesgarse a prejuzgar en este caso, sobre todo a partir de que ahora hay otro juez serio, Luis Zelaya, pero el procedimiento judicial no fue serio como tampoco lo fue la orden de detención.


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