Si existe, como muchos suponen o dejan trascender, la decisión judicial de dictar el procesamiento de cuatro imputados en la causa de los presuntos sobornos del Senado, el aporte del «valijero» Mario Pontaquarto resulta cada vez más dudoso para justificar esa resolución. La última novedad es que, posiblemente, la secretaria de Fernando de Santibañes, Gladys Motta, no se encontraba en Buenos Aires el día en que, según Pontaquarto, ella y un chofer del ex jefe de la SIDE le dieron u$s 5 millones de dólares en un par de valijas. Si esta versión se comprueba y la secretaria se encontraba con su familia en el campo de De Santibañes en San Martín de los Andes, toda la exposición de Pontaquarto perdería su consistencia.
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¿Por qué se empieza a creer que Pontaquarto podría haber mentido? Porque en sus sucesivas declaraciones corrige y vuelve a alterar sus dichos anteriores. Además de otros « detalles», como la aparición de una Gladys distinta, de apellido Arévalo, que dijo ser la que posiblemente recibió al entonces secretario administrativo del Senado en su visita a la SIDE.
. En su primera declaración, Pontaquarto afirmó desconocer cualquier tipo de coima o tráfico de dinero. En la segunda etapa, delante de la revista «TXT» y del juez Norberto Oyarbide, el «valijero» dijo que visitó la SIDE a las 14 horas y que en el piso 3° lo esperaban la secretaria Gladys y otra persona de bigotes para darle el dinero. En esa oportunidad,sin demasiadas dificultades,él ingresó hasta el lugar donde se encuentra la « bóveda» que dice haber visto y allí recibió los millones de dólares.
. Quienes conocen la SIDE, aun desde antes del gobierno de Fernando de la Rúa, afirman que para retirar ese dinero debería haber accedido al área de la Dirección de Finanzas a través de una puerta blindada que sólo se abre con una tarjeta magnética que registra la hora y la identidad de su poseedor cuando se la utiliza. También sería imposible abrir el tesoro (no hay tal bóveda) sin la participación del director de Finanzas, por aquel entonces Juan Gallea, que tiene una de las claves de esa caja fuerte. De nada de eso habla Pontaquarto, quien habría retirado el dinero con la sola participación de dos funcionarios de menor jerarquía.
. Otra curiosidad que vuelve sospechoso el relato del arrepentido es que cuando le mostraron el lugar donde supuestamente estuvo lo reconoció sin dudar. Es raro porque entre su presunta visita y el momento del reconocimiento esa habitación había sido modificada en toda su arquitectura: allí donde había una mesa hay un dormitorio, separado por una pared nueva, y hasta los muebles habían sido cambiados en su totalidad. Al parecer,estas dificultades para reconocer el sitio fueron asumidas por Pontaquarto en su declaración ante el juez Canicoba Corral: contra lo que le dijo a Oyarbide, a este otro magistrado le explicó que visitó el lugar del tesoro pero no ingresó en él, se quedó esperando en la puerta. ¿Cuál será la verdad? Este reconocimiento de un lugar que anteriormente no existía es una de las fisuras más llamativas del discurso de Pontaquarto.
. Se enreda aun así el ex secretario del Senado. Llega a decir que él, desde afuera del recinto que guarda el tesoro, escuchó el ruido de dos llaves. Sin embargo, en la época en que visitó el lugar, ese tesoro tenía una sola llave, no como ahora, que tiene dos.
. ¿Alguien instruyó anacrónicamente sobre las características del lugar a Pontaquarto, haciéndolo equivocar? ¿Conociórealmente las dependenciasque dice haber visitado? Es posible, ya que durante la gestión de Carlos Becerra, en 2001, registra 20 entradas a la SIDE, donde siempre lo recibe un tal «Pablo Ferreyra», según consta en la causa.
. Hay una constancia inquietante en el expediente que elabora el juzgado de Canicoba Corral. Se trata del Excalibur que se aplica sobre el teléfono de Pontaquarto. Para la época en que ocurrieron los hechos, cada vez que se registra una llamada desde ese celular al teléfono de José Genoud, ese mensaje está precedido por una llamada al de Federico Storani, para entonces ministro del Interior. ¿Qué papel cumplió Storani en los movimientos de Pontaquarto? Inquieta el interrogante porque el Ministerio del Interior es otra de las dependencias del gobierno donde se manejan fondos reservados y cash, sobre todo, por la administración de los Adelantos del Tesoro Nacional. Pero sugerir que desde aquí salieron los fondos para las presuntas coimas resulta también temerario por las constancias que existen en la causa.
Se desdibuja cada vez más la versión de Pontaquarto y por eso es clave el careo que realice con Genoud la semana que viene. Complican al tribunal estas imprecisiones, sobre todo porque aparecen cada día más rasgos sombríos en el « valijero», cuya declaración, junto con aquel anónimo famoso de 2000, constituyen las vigas maestras del caso.
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