29 de junio 2004 - 00:00

Highton asumió ayer como jueza de la Corte

El veterano juez supremo Carlos Fayt en un momento de distensión bromea con la nueva ministra de la Corte, Elena Highton de Nolasco, que ayer se convirtió en la primera mujer en ocupar un puesto en el alto tribunal en democracia.
El veterano juez supremo Carlos Fayt en un momento de distensión bromea con la nueva ministra de la Corte, Elena Highton de Nolasco, que ayer se convirtió en la primera mujer en ocupar un puesto en el alto tribunal en democracia.
Altos vallados, un centenar de celosospolicías, cámaras de movileros cómicos jugueteando con la jueza de La Haya Carmen Argibay. Redoblar de bombos y cánticos al unísono: «chorros, chorros, chorros, devuelvan los ahorros». Una postal distinta para el añejo y gris Palacio de Justicia.

Puntual y envuelta en un sobrio atuendo blanco, Elena Highton de Nolasco pisó -por primera vez en muchos años para una mujer-el estrado de los jueces supremos. Sólo Margarita Argúas, cuando Roberto Levingston era el presidente, había tenido el privilegio de mirar al público desde el atrio donde se define buena parte de los problemas de la República.

Su aparición fue coronada por un prolongado aplauso de familiares y colegas que colmaron la Sala de Audiencia de la Corte Suprema. La nueva magistrada juró por «Dios, la Patria y los Santos Evangelios», con una sonrisa permanente de inocultable emoción. El juramento de rigor a la camarista (que llegó para reemplazar al destituido Moliné O'Connor) lo tomó el presidente de la Corte Suprema, Enrique Petracchi.

Al cuarto piso del Palacio de Justicia llegaron unos 400 invitados cuyos nombres y números de documento se registraron en listados a manos de policías federales, que preservaron el acto de la ya clásica y ruidosa protesta de ahorristas liderados por el actor Nito Artaza.

• Encuentro privado

De la «cola» no se salvaron: el flamante procurador general Esteban Righi (que llegó comenzado el acto), ni Carmen Argibay, que debió esperar 15 minutos hasta que ingresó en el recinto. Aunque -claro-tenía su sitio reservado: la tercera fila de asientos para invitados, detrás de los familiares de la camarista. A la controvertida candidata a la Corte (que todavía no logró cosechar los votos necesarios para su designación en el Senado) se la vio feliz y casi corrió a abrazar a Highton de Nolasco, cuando finalizó el acto de juramento.

Media hora antes de la 12, la camarista-civil había estado despartiendo con sus futuros colegas en despacho cercano. Era un encuentro privado hasta que en el lugar se apersonó el ministro de Justicia y Seguridad,
Gustavo Béliz, custodiado por Petracchi. El polémico ministro saludó uno a uno a los supremos, pero se llevó una sorpresa: cuando llegó hasta el juez Adolfo Vázquez y le tendió la mano, éste dio media vuelta y dejó con el brazo extendido al pobre Béliz. Se sabe que la relación Béliz-Vázquez no es la mejor. El ministro ha sido un empecinado crítico de la Corte Suprema y ha acusado a sus miembros de haber desprestigiado a la Justicia argentina. Incluso, se manifestó como uno de las más férreos perseguidores de la llamada-«mayoría automática» de la épocadel menemismo. Y ha azuzado a los diputados para enjuiciar a jueces que sean díscolos al gobierno. Vázquez es uno de ellos, aunque hasta ahora su juicio político está paralizado en el Congreso.

Quizá por ese motivo el juez supremo apuró un cambio de planes en el protocolo y pidió estar a un extremo de Béliz, que se plantó a la derecha de
Highton de Nolasco. Pegado a la camarista se ubicó Eugenio Zaffaroni, mientras que Vázquez lo hizo entre el decano de los ministros Carlos Fayt y Juan Carlos Maqueda. Algunos creyeron que Vázquez pretendía tomar distancia de la nueva integrante de la Corte olvidando -quizás-que ambos compartieron cinco años en los tribunales de primera instancia.

La jura de la camarista motivó una ovación. Entre los asistentes que la vivaron estaba la Asociación de Mujeres Juecesy
Gustavo Bossert, el primero de los ministros en irse del Supremo Tribunal cuando arreciaban las acusaciones de corrupción en 2002.

Poco después del breve juramento,
Highton de Nolasco partía con rumbo a la Asociación de Magistrados con su esposo, su hija y su hijo ingeniero, llegado de Estados Unidos para celebrar la asunción. Allí la aguardaba un lunch algo más íntimo -aunque también hubo un par de centenares de invitadosdonde pudo brindar tranquila entre canapés, saladitos, gaseosas y vino.

• Bloqueo

Mientras tanto, los ahorristas comenzaron a bloquear los accesos al edificio de Tribunales. Algo enfurecidos, algunos de ellos lograron ingresar en el Palacio de Justicia y se apostaron en la puerta de entrada de la Sala de Audiencias. Desde allí reclamaron que la Corte apure el tratamiento de los 11 mil amparos contra la pesificación y el « corralito» financiero.

Highton de Nolasco
había pasado sus últimas horas como camarista civil intentando dejar todo al día en su juzgado y preparando la mudanza al que fue despacho de Moliné O'Connor. En ese sillón se sentará hoy por primera vez y asistirá al primer acuerdo de la Corte posiblemente luego de la feria judicial.

Para esa fecha se espera el arribo de
Argibay para ocupar la única banca que está disponible hasta el momento. La integrante del Tribunal Penal Internacional está siendo evaluada intensamente por los senadores debido a su pública posición en favor del aborto y su declarado ateísmo. Su ingreso a la Corte todavía no está definido.

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