Para algunos jueces, si los títulos son en dólares, no hay pesificación. Se basaría en un argumento parecido al que autorizó el BONEX '89. Beneficiaría al gobierno, pero no cesarían reclamos de los depositantes que quieren recuperar su dinero ahora y no a largo plazo.
La Corte inició ayer un debate interno para decidir que los bonos dolarizados a doce años de plazo que propuso el gobierno para compensar los plazos fijos retenidos en el «corralito» financiero queden fuera de la pesificación. Si bien fue una idea presentada al cuerpo por Antonio Boggiano, la idea cobró fuerza cuando el pasado jueves 12 Julio Nazareno alertó sobre la necesidad de analizar los nuevos instrumentos financieros que lanzó el Ministerio de Economía para tratar de satisfacer a los ahorristas. Ese criterio se conoce como una «actualización de las controversias» y por ella se declara « abstracta» una parte de la pesificación pero no la generaliza como se entusiasmó una agencia de noticias. « Los acreedores no conformes no perderán su derecho a litigar», aclaró una alta fuente del Palacio de Justicia.
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Anoche, el criterio no había prendido con fuerza en por lo menos dos los jueces -Guillermo López y Adolfo Vázquez- que integraron la primera minoría (cuatro votos) y que aconsejaron mantener la no pesificación y no reprogramación del plazo fijo de u$s 1.040.000 de Antonio Acerbo en un juicio contra el Banco de Chubut y el depósito judicial de u$s 180.000 a favor del menor Ciro Saber que debe monetizar la provincia de Río Negro. Precisamente la falta de definición en estos dos casos hizo postergar la designación de los conjueces que deberán suplir a Enrique Petracchi y Gustavo Bossert que se excusaron por estar afectados por el «corralito» financiero. Declarar abstracta la pesificación fue un razonamiento que esbozó Augusto Belluscio durante el acuerdo anterior, pero ayer no abrió la boca con respecto a la propuesta de Boggiano. Belluscio y Vázquez, desde distintas ópticas, son extremadamente críticos de la manera con que se van lanzando disposiciones que tratan de encausar jurídicamente a la cuestionada pesificación de Eduardo Duhalde.
• Iniciativa
En la Corte se negó que el razonamiento de Nazareno haya cobrado fuerza después de la ceremonia en la que se firmó un acuerdo entre el gobierno y la Corte para sufragar el gasto electoral y lo atribuyen todo a una iniciativa de Boggiano, quien anunció que no estará presente para el próximo acuerdo porque tiene que viajar a La Haya (Holanda). Este destino diplomático le sigue quitando el sueño y es una de las especulaciones que ronda en torno a un presunto alejamiento para satisfacer las exigencias de Eduardo Duhalde que quiere -por lo menos- dos asientos en la nonogonal mesa que simboliza el Poder Judicial. Claro que Boggiano es el único que no está jubilado y por lo tanto no se le puede ofrecer una salida de este tipo como algunos «cerebros» aconsejan desde la Casa Rosada para el resto.
Este criterio de Boggiano-Belluscio busca satisfacer las exigencias constitucionales de mantener inalterable el poder adquisitivo de los depósitos bancarios y al mismo tiempo no provocaría un quiebre del sistema financiero. Una sugerencia parecida está contenida en el dictamen del procurador general, Nicolás Becerra, al pronunciarse en el juicio de San Luis contra el Banco Nación y el Ministerio de Economía. En este caso, la propuesta de Vázquez consistió en pagar con un bono pesificado a $ 1,40 durante los primeros dos años y otro dolarizado a partir de ese momento hasta completar los 10 años. Claro que ese estudio se hizo antes de la nueva andanada de bonos que lanzó Roberto Lavagna.
El BODEN 2013 es la última novedad del ministro de Economía que cuenta con una amortización de ocho cuotas anuales, pago de intereses semestralmente y una tasa Libor hasta un tope de 3%. Pero fue su anterior -BODEN 2012- el título que más aceptación tuvo en el primer canje. Además, este título cuenta con garantía del banco hasta la suma que correspondería de tomar $ 1,40 por dólar más el CER. El gobierno lanzó en la primera fase del canje de depósitos por Bonos del Estado Nacional (BODEN) una serie de títulos públicos en dólares que vencen en 2012. A ello se le sumaron -la semana pasada- los BODEN 2013 que pueden ser adquiridos por los titulares de depósitos aún atrapados dentro del «corralito», así como también por aquellos ahorristas que en su momento optaron por algunos de los títulos de la primera fase del canje. Toda esta ingeniería financiera tiene que ser estudiada nuevamente por la Corte, lo que retrotrae algunas resoluciones a su estado inicial.
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