14 de diciembre 2004 - 00:00

La Corte pasó para el 2005 definición de temas clave

La Corte Suprema continúa con la crisis interna que le impide resolver sentencias clave para el país: pesificación o no de los créditos hipotecarios, resolución del problema institucional a partir de la asunción de dos intendentes en la ciudad de San Luis y las facultades constitucionales que se arrogó el Congreso para dictar la nulidad de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final. Con la ausencia de Eugenio Zaffaroni -de viaje acompañando a Cristina Kirchner en España-y sin la incorporación de Carmen Argibay, todavía en la Corte Internacional de la Haya -se dice que recién asumirá en marzo-, le es complicado a Enrique Petracchi imponerse como presidente de un tribunal que dista de estar a tono con las delicadas cuestiones que tiene para resolver. Pero, además, porque la señal enviada a los jueces supremos por el juicio político que avanza decididamente en la Cámara de Diputados contra Antonio Boggiano no es la mejor para resguardar el ámbito recoleto que debiera imperar en el más alto tribunal del país.

Diciembre sabático para la remozada Corte Suprema de Justicia. Envuelto en la más aguda crisis interna, el supremo tribunal ha entrado en el plano de las postergaciones. No habrá fallos categóricos hasta marzo. Quedará sin definición un nuevo pronunciamiento sobre la pesificación (de depósitos bancarios e hipotecas entre particulares), San Luis seguirá tironeada por dos intendentes y la legalidad del Congreso para anular la Obediencia Debida y Punto Final continuará cuestionada. Que esto suceda, no tiene que ver con el desgano laboral de los jueces que componen el tribunal. Está emparentado con las dificultades que tiene para imponer autoridad. Es una Corte Suprema debilitada para resolver esta complicada agenda:

• La sentencia pesificadora del caso Bustos rompió el equilibrio que los nuevos supremos aparentaban mantener. Eugenio Zaffaroni (el más viajero de todos) resulta el más díscolo a la pretensión del presidente, Enrique Petracchi, de encolumnar a los ministros en las necesidades del gobierno.

• Insistencia

Zaffaroni ha resistido los embates para firmar un nuevo fallo pesificador, más claro jurídicamente que el lamento político del anterior. El penalista -temeroso de la condena pública-ha dicho que mantendrá su criterio de redolarizar por debajo de los 70 mil dólares y pesificar por arriba de esta suma. Le ha restado un voto a Petracchi. Y un voto en una Corte amputada significa perder la mayoría. Petracchi -excusado en votar en los casos de pesificación-lo padece. No tienen la mayoría necesaria para defender la política económica del gobierno. En 90% de los amparos que tiene el tribunal por resolver, los montos no superan los 70 mil dólares.

• Ni siquiera la Corte Suprema logra aglomerar la voluntad de los jueces de primera y segunda instancia, para ratificar la decisión de declarar constitucional la pesificación de los depósitos bancarios. Por el contrario, suma voces de oposición. Están en los tribunales, en los bancos y entre los ahorristas.Y ahora, también, en la queja del gobierno que ha empezado a poner en duda la capacidad de conducción de Petracchi. Sobre todo después del escándalo que surgió de la pulseada con el Consejo de la Magistratura por el aumento de sueldos a empleados y funcionarios judiciales.

• La flamante jueza de la Corte, Elena Highton de Nolasco, ya tiene confeccionado el borrador de su voto a favor de pesificar las hipotecas entre privados. Pero contrasta con otro impulsado por Augusto Belluscio. Uno quiere pesificar a 1,20 y otro a 1,50. Aquí tampoco logran la mayoría necesaria para emitir un único fallo que no se preste a ambiguas interpretaciones.

• De los cinco votos pesificadores del caso
Bustos cada vez quedan menos. El éxodo de Zaffaroni y la negativa del ministro Antonio Boggiano a respaldar a un gobierno que quiere ver rodar su cabeza, complican al tribunal. La garantía de la continuidad del criterio pesificador está en Juan Carlos Maqueda, Belluscio y Nolasco. Al trío salvador podrían unírseles Ricardo Lorenzetti y Carmen Argibay, aportando con su voto la ansiada mayoría. Pero eso reciénpodría suceder en los primeros días de marzo.

A la actual Corte le costó encontrar mayoría hasta en la pelea por el aumento de salarios. No consiguió los votos para definir un pleito, que terminó ganando el Consejo de Jueces pese a la intervención del ministro
Roberto Lavagna y del jefe de Gabinete, Alberto Fernández.

• Esta debilidad también está en las indefiniciones y dificultades que tiene el tribunal para resolver el caso San Luis. El procurador general,
Esteban Righi, dictaminóque las elecciones las ganó Daniel Pérsico. Le puso la firma y les envió el expediente a los supremos. No todos los ministros están de acuerdo con el pronóstico del procurador. Los borradores van y vuelven a los despachos y -hasta ayer-no existían certezas de cómo votarían los jueces y si habría mayoría. Por caso, Boggiano retuvo su voto hasta que el Senado defina su juicio político, que será el año próximo.

• El tribunal tampoco abordará (afortunadamente para los supremos) la polémica anulación de las «leyes
del perdón» hasta 2005. El tema, con dos fallos contrapuestos -la Cámara Federal de San Martín y la Cámara Federal porteña-, está en Casación.

El máximo tribunal penal está sumando posiciones que, con lógica, sostienen que el Congreso no puede anular leyes y muchos menos hacerlas retroactivas. Más tarde que temprano el caso llegará a la Corte, y si las divisiones persisten el gobierno tendrá otro problema.

Dejá tu comentario