21 de diciembre 2004 - 00:00

Menem: juez lo absolverá por la prueba suiza

La famosa «cuenta suiza» que alimentó en los jueces federales la sospecha sobre un tipo de corrupción en ese país en el gobierno de Carlos Menem está a punto de hacerse trizas.

Ayer los abogados del estudio Oscar Salvi de Menem entregaron en el juzgado de Norberto Oyarbide un documento escrito en francés, con la firma de la jueza de instrucción Christine Junod, donde la magistrada helvética confirma la inexistencia de cuentas a nombre del ex presidente «que hayan tenido movimientos de fondos durante su mandato presidencial». No dice, ni le correspondía decirlo, si hubo otras cuentas y con qué movimientos antes o después de ser presidente de la Nación. Porque si los hubo es otro enfoque. La corrupción es del funcionario en su período de gestión entienden los suizos. En los años '70 el que fuera ministro de Economía del tercer mandato de Juan Perón, el empresario catamarqueño José Gelbard, recibió 5 millones de dólares de ese entonces en una cuenta en Suiza antes de acceder al cargo. Lo demostró el famoso fiscal de Estado Ricardo Molinas.

Que hubo o hay cuentas pero sin movimientos entre el 8/7/89 y el 10/12/99 aún no lo entiende bien Oyarbide por lo que declaró.

Tamaña afirmación obligó al juez Oyarbide a admitir que, de verificarse la autenticidad de ese informe, «la investigación perdería toda fuerza», declaró el mandatario ayer.

«Por cierto que el motivo central de este trabajo tuvo que ver con averiguación de cuentas en Suiza y, si es que no hay tales cuentas, por cierto la investigación perdería toda fuerza y debería yo adoptar oportunamente teniendo ese dato la solución liberatoria pertinente para el doctor Menem»,
reconoció.

Sería una victoria jurídica para el ex presidente que le abriría las puertas para encarar acciones judiciales contra quienes echaron rodar las más infinitas versiones sobre la supuesta cuenta bancaria en Suiza.

Oyarbide
dio ayer las primeras instrucciones para «verificar» la autenticidad de ese informe. Un trámite que, al parecer, no presentaría demasiadas dificultades.

La investigación contra Menem por «omisión maliciosa» fue motorizada por la Sala II de la Cámara Federal, luego de que el riojano revelara a la cadena CNN, en julio de 2002, la existencia de una cuenta en Suiza a nombre de Zulema Yoma y sus hijos Carlos y Zulemita. Fue para desmentir que hubiera recibido 10 millones de dólares para encubrir el terrible atentado a la AMIA.

En esa entrevista -irritado por un artículo de «The New York Times» que daba entidad a las declaraciones del controvertido testigo iraní
Abdolghasem Mesbahi-Menem habló de una cuenta en la que se había depositado una indemnización por su encarcelamiento en el Proceso militar. Esa cuenta por intereses devengados no tiene más de 600.000 dólares, reconoció aquella vez.

Ya en julio pasado la jueza Christine Junod había informado a la Justicia argentina que no había encontrado la cuenta de los servicios iraníes denunciada por el arrepentido Abolghasem Mesbahi. Ahora le añadió el dato de que tampoco hay movimientos de cuentas de Menem vinculadas a esa denuncia.

Mesbahi
, el «testigo C», declaró que desde un banco de Ginebra se manejaba una cuenta para financiar el terrorismo iraní, y que desde esa cuenta se habría también pagado a Menem 10 millones de dólares para que no se responsabilizara a Irán por los atentados antijudíos perpetrados en la Argentina en 1992 y 1994.

Durante dos años, los jueces federales se empeñaron en la búsqueda de
«la cuenta» que sirvió -según las diferentes historias tejidas en los tribunales-para reunir el dinero del atentado a la AMIA, el de tráfico de armas y hasta un supuesto lavado de dinero.

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