Un verdadero escándalo protagonizaron ayer unos 30 ahorristas -los piqueteros que aparecieron como defensores del juez nacional Silva Garretón, como se los bautizó rápidamente en Tribunales-al impedir que el Consejo de la Magistratura sesione con normalidad para seleccionar la terna definitiva que se elevará al Poder Ejecutivo para designar, con acuerdo del Senado, a un camarista en lo Contencioso Administrativo Federal. Los disturbios -una preocupante repetición en el Palacio de Justicia que carece inexplicablemente de las mínimas medidas de seguridad pese a tratarse de la cabeza de un poder del Estado, con una presencia policial cuasi virtual que pareciera dejar actuar a los revoltosos-se originaron desde el inicio mismo de la audiencia pública para escuchar, entre ellos al mismo juez que apoyaban los ahorristas, sobre sus conocimientos y posiciones en materia de derecho.
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En realidad, la audiencia pública le había sido concedida al juez Martín Silva Garretón por sus cuestionamientos al concurso de oposición y antecedentes que lo colocó en el cuarto lugar fuera de la terna en la etapa de preselección. Este magistrado criticó el resultado a partir de un singular enfoque: reprochó las filtraciones periodísticas y descalificó en una carta al Consejo las críticas a su accionar que se le formulan desde los medios. Pero no conforme con ello, ayer se paseaba durante la audiencia ante el apoyo manifiesto de los ahorristas y un abogado que se ubicó en el interior del recinto para provocar una situación caótica. Ante ese clima, Juan Carlos Gemignani, que presidió el plenario -en lugar de Julio Nazareno-ordenó desalojar la sala y pasó a un cuarto intermedio hasta el miércoles próximo.
•Enfurecidos
Esta decisión enfureció, aun más, a «los piqueteros» que la emprendieron contra el senador Horacio Usandizaga, quien intentó argumentar en el medio del tumulto sobre « depósitos regulares y depósitos irregulares». Algo comprensible desde el punto de vista jurídico, pero esa asamblea hacía varios minutos que había dejado de ser un centro de discusión y debate sobre las bondades del derecho para convertirse en un mitin popular sin ninguna diferenciación con los cortes de ruta y puentes que suelen protagonizar los seguidores de Luis D'Elía y Juan Carlos Alderete. Sobre el radical llovió toda clase de insultos, algún manotazo femenino y un menos delicado salivazo.
De todos modos -antes de la interrupción forzosa-el cuerpo tuvo tiempo de rechazar las recusaciones que planteó Silva Garretón contra los consejeros Angel Garrote y Usandizaga. A este último le cuestionó su posición cuando tuvo que fundamentar su apoyo a la «ley antigoteo». En ese momento, el senador se refirió a su preferencia de «tener jueces que hablen por sus sentencias y no que se trepen a un balcón para saludar a los ahorristas». La comparación resulta ociosa porque el único magistrado que aprovechó la presencia de un cacerolazo en Tribunales fue Silva Garretón, empeñado en adornar su discutida carrera judicial con gestos populistas. Claro que en el Consejo no se entiende el singular criterio de este juez para reprochar resultados adversos en una preselección que lo tiene en cuarto lugar cuando para camarista federal en La Plata -otro concurso del que participa-figura en primer lugar.
•Perfil bajo
La terna cuestionada por Silva Garretón se encuentra encabezada por Jorge Alemani, secretario de la Corte cuyos servicios comparten el juez supremo Enrique Petracchi y el secretario judicial en lo Contencioso Administrativo del máximo tribunal, Rubén Héctor Gorría. Le siguen los jueces de ese fuero, Osvaldo Guglielmino y Ernesto Marinelli, quienes se manejaron con perfil extremadamente bajo, colocándose en las antípodas de Silva Garretón que ha elegido una alta exposición. Sus competidores, en cambio, se manejaron con prudencia en el otorgamiento de los recursos de amparo en favor de los ahorristas, favoreciendo -en el caso de Guglielmino- sólo a quienes reclamaban por razones de necesidad y urgencia (salud y mayoría de edad).
Otro motivo de ofuscación de Silva Garretón fue la iniciativa de los consejeros Eduardo Orio y Mario Gersenobitz -ambos representan a los colegios de abogados del interior-de auditar a todos los jueces en el Fuero Contencioso Administrativo que participan de este concurso por las sospechas generalizadas de favoritismo en el otorgamiento de los recursos de amparo. Silva Garretón encabeza el ranking con respecto a la cantidad de medidas cautelares otorgadas a los ahorristas aunque el podio en calidad (por montos importantes) lo poseen sus pares Emilia García y Sergio Fernández aunque estos últimos no soportaron ninguna auditoría de sus fallos porque directamente no participan en concurso alguno.
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