Con el último dato publicado por el INDEC, que mostró el mayor retroceso mensual de la economía desde diciembre de 2023, los macroeconomistas empiezan a analizar cómo se llegó hasta acá y cómo seguirá la tendencia. La disparidad de sectores continúa con claros "ganadores", como el agro, el sector de energía y minería, y la intermediación financiera, y otros que no repuntan, como el comercio, la industria y la construcción.
Un informe de Estudios de Económicos de Banco Provincia reveló que la producción agregada quedó 3,4% por encima del promedio 2012-2015 pero con una importante salvedad: la población se expandió un 11% en esta última década. Esto implica que el PBI per cápita (aquel que mide la relación entre la riqueza producida por un país y su número de habitantes) retrocedió casi 6% en los últimos diez años.
"Este dato lo que implica es que los argentinos producimos menos por habitante, o sea, un 6% menos por habitante hoy que hace 10 años. Suponiendo que el producto se distribuye de la misma manera que hace una década, todos seríamos un poco más pobres, ya que podemos consumir menos bienes y servicios", le dijo a Ámbito, Matías Rajnerman, jefe de Macroeconomía del Banco de la Provincia de Buenos Aires.
"Esto es una tendencia preocupante; primero, porque no está en vías de revertirse, ya que la volatilidad macro aumentó en lugar de moderarse en el último tiempo. Pero, además, porque no fue el comportamiento regional, a diferencia de lo que había ocurrido por ejemplo en los 80, cuando se podía atribuir los números negativos a factores internacionales", aseguró Rajnerman.
Al hacer foco en la última década y media, para este experto la caída no puede explicarse de la misma manera, ya que Argentina es uno de los países con peor rendimiento macroeconómico en América del Sur. "Si bien Venezuela tuvo el peor desempeño en términos de producción —más allá de lo que ocurra con los activos financieros—, las cifras ubican a la Argentina en un lugar crítico dentro del contexto regional", agregó y cerró: "Si bien existen vaivenes lógicos en la "foto grande" —donde períodos como la segunda mitad de 2024 o el 2022 pudieron ser superiores al 2023 o al cierre de 2025—, en el mediano plazo la tendencia se ha ido agravando".
EMAE: cómo es la radiografía actual y cómo seguirá
Este miércoles el INDEC informó que el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) se derrumbó 2,6% respecto de enero, por lo que tocó su valor más bajo desde julio de 2025 en la serie desestacionalizada. Asimismo, en términos interanuales la actividad cayó 2,1%, la peor marca desde septiembre de 2024. Otra vez la polaridad se hizo evidente. La industria manufacturera se derrumbó un 8,7% y el comercio un 7%. En el otro extremo, las mayores subas fueron para energía y minería (+9,9%), agro (+8,4%) e intermediación financiera (+6%).
Desde ACM resaltaron que en el inicio de 2026 se mantuvo la heterogeneidad sectorial de 2025, con un "mal desempeño de las ramas más vinculadas al mercado interno".
A su turno, el economista Amilcar Collante alertó que si la economía se mantiene en el nivel de febrero, queda sin efecto el arrastre estadístico que traía. En charla con este medio amplió el concepto: "Hay que ver si se estabiliza en este nivel, ya que el crecimiento se calcula con el promedio anual. Según consultoras, el dato de marzo viene más arriba pero el tema es cómo sigue el resto del año y además hay una disparidad marcada entre ganadores (agro, minería y energía) y perdedores (industria, construcción y comercio)".
Por su parte, desde LCG, señalaron: "Mantenemos nuestra proyección de una expansión de la actividad por debajo del 3% anual promedio, traccionado por unos pocos sectores (petróleo, minería, agro e intermediación financiera). Para el resto no hay drivers claros que impulsen el crecimiento. Consideramos que el posible derrame de los sectores ganadores hacia el resto estará limitado, y que los beneficios de una eventual persistencia de la tranquilidad cambiaria serán compensados por el perjuicio que generaría dicha estabilidad, en tanto que el tipo de cambio se estaría ubicando en niveles que afectan los márgenes de varios sectores mano de obra intensivos".
"El dato implica que la demanda interna no logra consolidar una recuperación, afectada por el bajo poder adquisitivo y la retracción del crédito. A su vez, parte del consumo se desplaza hacia bienes importados, en un entorno de mayor competencia asociada a la apertura comercial y a un tipo de cambio real relativamente apreciado", cerraron.
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