Lejos de causar preocupaciones, es cada vez más común ver que algunas mujeres que elijen lucir el cabello gris al natural en lugar de pintarlo de otro color. Esta decisión puede están influida por muchos factores, desde autoconocimiento y empoderamiento personal, hasta un acto en contra de los estándares de belleza y juventud que se imponen al genero femenino.
La psicología tiene una mirada profunda sobre el tema, y sus conclusiones apuntan a procesos internos emocionales que son parte de un trabajo personal hacia la aceptación de las etapas de la vida.
Qué dice la psicología sobre dejarse las canas
La psicología aporta varias claves que ayudan a comprender qué hay detrás de la decisión de dejarse las canas al natural. Entre ellas, el componente emocional. Lucir el cabello sin teñir puede reflejar seguridad, autoconocimiento, amor propio y empoderamiento.
Desde lo biológico, las canas toman protagonismo cuando los melanocitos, células encargadas de producir melanina, reducen su actividad o simplemente desaparecen. Esta sustancia es la encargada de dar color al cabello, la piel y a los ojos.
La psicóloga Elena Daprá, en diálogo con La Nación, señala que las canas son “el signo más palpable del paso a la adultez” y que socialmente suelen asociarse con madurez y atractivo. Aunque el encanecimiento tiene una base biológica, desde lo psicológico representa una evolución personal.
Daprá sostiene que dejarse las canas es parte de un “trabajo personal” profundo. Explica que muchas personas atraviesan una especie de “crisis” en la década de los 40, en la que “tenés que darte cuenta de todo lo que tenés, y no de lo que te falta”.
Además, esta elección también puede entenderse como un acto contracultural, especialmente en sociedades que idealizan la juventud y rechazan los signos visibles del paso del tiempo. En ese sentido, dejar de teñirse puede ser una ruptura con los mandatos estéticos y con los estereotipos sobre qué significa ser bella.
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