Para tener una cosecha optima de una huerta, o simplemente a las plantas bien cuidadas, es necesario prevenir el ataque de ciertos insectos. Desde insectos, hongos y bacterias, probablemente si se detectan en los cultivos estén dañándolos.
Cualquier amante de las plantas debería saber estas recetas de insecticidas caseros que no dañaran ni a las plantas ni a su bolsillo.
Las plantas se deben cuidar de los distintos insectos.
Para tener una cosecha optima de una huerta, o simplemente a las plantas bien cuidadas, es necesario prevenir el ataque de ciertos insectos. Desde insectos, hongos y bacterias, probablemente si se detectan en los cultivos estén dañándolos.
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Estos insecticidas caseros son a base de productos orgánicos. Es importante tener en cuenta que estas mezclas solo se deben utilizar en caso de una alta invasión o cuando se observen varias hojas de la plantación con daños, o podría producir un efecto contrario al que se desea.
El ajo es un potente repelente natural de insectos, con la capacidad de disuadir y ahuyentar. Para poder utilizarlo adecuadamente se necesita triturar en la licuadora una cabeza de ajo, con algunos clavos de olor, y agregar dos vasos de agua.
Después de dejarlo reposar un día, se debe mezclar esta solución nuevamente en 3 litros de agua. Este resultado puede ser vaporizada directamente en las hojas de las plantas.
Si las plantas están expuestas a humedad es probable que aparezcan hongos. Para preparar un fungicida se necesitan 8 partes de agua, preferentemente de lluvia y dejar reposar por dos días. Luego, añadir dos partes de leche, preferiblemente desnatada ya que nos interesa del producto son las sales y los aminoácidos y no la nata.
Luego se le agrega 20 gr de bicarbonato de sodio por cada litro de la mezcla. El mismo tiene un gran poder desinfectante y cicatrizante.
Para utilizarlo se lo debe colocar en un pulverizador y se mezclar bien. Se aplica dos días seguidos, siempre al atardecer o luego de una tormenta. Luego se aplica de forma preventiva cada 15 días.
Las hojas del tomate son ricas en alcaloides, un excelente repelente para varios insectos, principalmente para pulgones, gusanos y orugas. Para elaborar este insecticida, se necesita llenar dos tazas con hojas de tomate picado y agregar agua. Dejar reposar al menos una noche y diluir la mezcla en dos vasos de agua.
Luego se puede rociar con spray de tomate las plantas. Es importante mantener lejos de animales domésticos ya que puede llegar a ser tóxico para ellos.
Se puede triturar y esparcir el polvo en la base de las plantas, creando una especie de “anillo” en la base de la planta, haciendo una barrera para que los caracoles y orugas no puedan ingresar. Además, se puede utilizar como fertilizante.
Cuando los caracoles o las babosas se convierten en plaga existen tres ingredientes que logran acabar con ellos:
Batir un puñado de pimienta con dos tazas de agua en una licuadora a velocidad alta durante 2 minutos. Dejar la mezcla toda la noche. Al día siguiente, filtrar y añadir un vaso de agua.
Para atacar a la arañuela roja, mosca blanca y pulgón, mezclar tres cebollas con agua en la licuadora. Déjar reposar durante la noche en un frasco. Al dia siguiente, filtrar y ya esta listo para aplicar.
Mezclar tres cucharadas de jabón líquido orgánico con 30 ml de aceite de naranja y añadir cuatro litros de agua. Luego aplicar el producto a las plantas.