Cada 25 de agosto se celebra el Día del Peluquero, una fecha que recuerda la creación de la Sociedad de Barberos y Peluqueros en 1877.
Las propuestas combinan volumen, textura y movimiento, con alternativas que se adaptan tanto al cabello largo y ondulado como a estilos cortos.
El 25 de agosto de 1877 se creó la Sociedad de Barberos y Peluqueros de Buenos Aires.
Cada 25 de agosto se celebra el Día del Peluquero, una fecha que recuerda la creación de la Sociedad de Barberos y Peluqueros en 1877.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La elección de la efeméride también está relacionada con Luis IX de Francia, quien en el siglo XIII reconoció y jerarquizó la labor de su peluquero personal.
Más de un siglo después, el oficio sigue cambiando al ritmo de la moda. En 2026, las tendencias apuntan a cortes con movimiento, textura y volumen, con propuestas que buscan que el cabello mantenga una apariencia natural.
Entre las opciones más populares aparecen el butterfly bob, los cortes en capas y, para los hombres, estilos de inspiración retro.
En el siglo XIII, durante el reinado de Luis IX, el estilismo y cuidado de las pelucas estaba reservada a la clase plebeya, sin reconocimiento social ni derechos laborales. El monarca francés decidió nombrar a su peluquero de corte como "hombre libre", un acto con el que otorgó estatus legal y prestigio al oficio, equiparándolo con los caballeros, jueces y médicos.
Tras la santificación del rey por parte de la Iglesia Católica, se fijó el 25 de agosto (aniversario de su fallecimiento en 1270) como el Día Internacional del Peluquero.
En Argentina, la fecha adquirió valor en 1877. En esa jornada, el peluquero y director teatral Domingo Guillén organizó una reunión en el Teatro Coliseo de la Ciudad de Buenos Aires con más de 400 trabajadores del sector. Ese evento marcó el nacimiento formal de la Sociedad de Barberos y Peluqueros.
La consolidación oficial de a efeméride se ratificó formalmente en 1940, durante la celebración del Congreso Nacional de Peluqueros realizado en la localidad bonaerense de Pergamino.
Las tendencias de 2026 dejan atrás los looks estructurados y apuestan por cortes con capas, textura y movimiento, tanto para mujeres como para hombres.
La propuesta combina la estructura de un corte corto con el movimiento característico de las capas del butterfly cut, logrando un resultado más liviano y dinámico que el clásico.
Una de sus características son las capas que enmarcan el rostro. En lugar de mantener todo el cabello a una misma altura, se trabaja con diferentes largos para generar volumen. El resultado conserva una silueta definida, aunque con una terminación más suave y menos rígida.
Para peinarlo, una de las alternativas más utilizadas es el brushing con cepillo redondo, especialmente las capas delanteras. También puede llevarse con una textura más natural y ligeramente despeinado.
El largo puede adaptarse según el tipo de rostro y la cantidad de cabello: puede quedar cerca de la mandíbula o extenderse hasta la zona de los hombros.
Las capas largas continúan entre las opciones más buscadas para quienes quieren un cambio sin perder demasiado largo. En 2026, la tendencia se aleja de las capas extremadamente marcadas y apuesta por transiciones más suaves, que permitan que el pelo conserve movimiento sin perder densidad.
Las primeras capas pueden comenzar a la altura de los pómulos, la mandíbula o los hombros, dependiendo del largo total y del efecto que se quiera conseguir. Este tipo de corte funciona bien con ondas suaves, aunque también en estilos lisos.
Otra posibilidad es combinar las capas con un flequillo cortina, que acompaña el contorno del rostro y puede integrarse progresivamente con el resto del corte.
Entre las propuestas masculinas aparece con el shag texturizado, una opción que recupera elementos de los estilos de los años 70 y 80 pero con una terminación más actual. La característica principal es la búsqueda de movimiento y una apariencia deliberadamente relajada.
El corte trabaja con capas, especialmente en la parte superior y posterior. Los laterales pueden mantenerse más cortos o acompañar la forma del cabello, mientras que el flequillo aporta un aspecto más informal.
La tendencia se adapta particularmente bien a cabellos ondulados y con rulos, porque permite aprovechar la textura natural.
Para mantener el efecto, no hace falta una rutina compleja. Cremas para rulos, productos de textura o sprays pueden ayudar a marcar el movimiento sin dejar el cabello completamente rígido.
Los cortes masculinos cortos mantienen un lugar importante en 2026, aunque con textura en la parte superior.
El textured crop combina laterales más cortos con una zona superior trabajada para generar volumen y movimiento. La parte de arriba no queda completamente plana ni peinada hacia atrás, sino que se deja con una terminación irregular.
El degradado puede ser más marcado o progresivo, según el resultado que busque cada persona. En algunos casos, los laterales llegan prácticamente al ras y la diferencia con la parte superior es muy evidente; en otros, el descenso de largo es más gradual.
Una de las ventajas del estilo es su practicidad. Puede funcionar con cabello lacio, ondulado o ligeramente rizado, siempre que el corte esté adaptado a la textura natural. Para peinarlo, alcanza con una pequeña cantidad de producto que permita separar los mechones y controlar el volumen.