A orillas del río Uruguay, una pequeña localidad de Entre Ríos esconde una historia que llegó mucho más lejos que sus límites. Creció alrededor de la industria alimentaria y todavía conserva la mayor parte de las construcciones que marcaron sus años de mayor actividad.
Su vínculo con la producción de carne fue tan fuerte que terminó ganándose el apodo de “La Gran Cocina del Mundo”, por el papel que tuvo en el abastecimiento de alimentos durante la Primera Guerra Mundial. Hoy, ese pasado se mezcla con naturaleza, museos y recorridos para conocer en una salida de pocos días. Se trata de Liebig.
El monumento al Corned Beef recuerda la etapa de mayor crecimiento industrial de la localidad.
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Un viaje en el tiempo a orillas del Río Uruguay: el origen industrial de Liebig
El nombre de la localidad homenajea al químico alemán Justus Barón von Liebig, cuyas investigaciones se basaron en el desarrollo de un método para conservar extracto de carne. A partir de ese avance, la zona se dedicó a la industria alimentaria y comenzó a crecer alrededor de la actividad frigorífica.
Con el paso de los años, la producción pasó a una escala internacional y el lugar terminó siendo conocido como “La Gran Cocina del Mundo”. Ese apodo se debe a la importancia que tuvo en el envío de alimentos durante la Primera Guerra Mundial, una etapa que terminó definiendo la identidad que todavía conserva.
El barrio de los chalets conserva parte de la arquitectura que acompañó el desarrollo del antiguo frigorífico.
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Del monumento al Corned Beef al barrio de los chalets: qué ver en este rincón histórico
Caminar por Liebig permite encontrarse con varios recuerdos de aquella época industrial. Uno de los puntos más representativos es el monumento al Corned Beef, que recuerda uno de los productos más populares de los años de mayor actividad de la localidad.
También se puede visitar la iglesia del Sagrado Corazón, ubicada frente a la Plaza San Martín, y el museo local, donde se repasa cómo fue cambiando la comunidad a lo largo del tiempo. Otro de los recorridos está en el barrio de los chalets, donde todavía pueden verse construcciones de aquella organización urbana. En la zona también se encuentra una colección de mariposas señalada como la más grande de Argentina.
El Paseo de La Manga todavía permite entender cómo se dividía socialmente la comunidad.
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La misteriosa división social del Paseo de La Manga
Uno de los lugares que mejor muestra cómo funcionaba la vida en la época industrial es el Paseo de La Manga. En aquellos tiempos, la calle funcionaba como una especie de frontera dentro de la comunidad. De un lado quedaban los sectores donde vivían y se movían los obreros. Del otro, las áreas de los empleados de mayor rango.
Esa división social quedó marcada en la organización del lugar y hoy forma parte de los recorridos que ayudan a entender cómo se vivía alrededor de la actividad frigorífica. Caminar por La Manga permite mirar el paisaje actual y al mismo tiempo reconstruir una parte de aquella estructura social que acompañó el crecimiento de la localidad.
A unas cinco horas de Buenos Aires, el destino combina patrimonio, naturaleza y recorridos tranquilos.
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Cómo escaparse a este destino único a solo 5 horas de la Ciudad
Liebig está ubicada en Entre Ríos, sobre la costa del río Uruguay. Desde la Ciudad de Buenos Aires, el viaje en auto demora cinco horas, aunque el tiempo puede cambiar según el tránsito y el estado del camino. La ruta más usada es tomar la Ruta Nacional 14 en dirección a Colón y, desde ahí, continuar por la Ruta Provincial 26 hasta llegar.
Una vez en la localidad, la propuesta pasa por caminar, conocer sus edificios, recorrer el museo y descubrir los rincones que quedaron de su pasado industrial. Al tener costa, arquitectura e historia, este destino es una gran alternativa dentro de Entre Ríos, especialmente para quienes prefieren lugares chicos y recorridos tranquilos.