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24 de julio 2025 - 15:00

El superalimento que casi nadie consume y que tienen que incorporar ya a su alimentación

Es un cereal conocido que no se suele incluir de manera recurrente en las dietas normales. Después de conocer sus beneficios vas a querer probarlo.

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Este es el mejor cereal que podes consumir para cuidar tu salud.

Hoy en día, se reconoce cada vez más el valor de ciertos alimentos que ofrecen múltiples beneficios para la salud. Los llamados superalimentos se destacan por su alta densidad nutricional: son ricos en vitaminas, minerales, antioxidantes y otros compuestos esenciales para el buen funcionamiento del organismo.

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El amaranto es un claro ejemplo. Este pseudocereal aporta una gran cantidad de proteínas, minerales y vitaminas del grupo B, además de las vitaminas C y E. También posee propiedades antioxidantes que ayudan a proteger las células

amaranto

Qué es el amaranto

El amaranto es un grano ancestral, similar al trigo, la quinoa o el maíz, originario de Sudamérica y cultivado desde tiempos precolombinos por civilizaciones andinas. Su mayor desarrollo se dio en Mesoamérica, especialmente entre los mayas y aztecas, quienes no solo lo utilizaban como alimento base, sino también en rituales religiosos y prácticas curativas, dada su fuerte carga simbólica. Tras la colonización, su cultivo fue prohibido por estar asociado a ceremonias consideradas paganas, lo que provocó una disminución significativa en su consumo durante siglos.

Con el tiempo, este pseudocereal fue redescubierto y hoy es considerado un superalimento gracias a su notable valor nutricional. Se destaca por su alto contenido en proteínas de calidad, incluyendo todos los aminoácidos esenciales, algo poco común en alimentos de origen vegetal. Esto lo convierte en una gran opción para personas que siguen dietas vegetarianas o veganas.

Además, el amaranto es una fuente importante de minerales clave como calcio, hierro, magnesio, zinc y selenio, junto con vitaminas del grupo B, C y E, que aportan propiedades antioxidantes. No contiene gluten, por lo que es apto para personas con celiaquía o sensibilidad al gluten, y su alto contenido en fibra beneficia al sistema digestivo, ayudando a regular el tránsito intestinal y a controlar los niveles de azúcar en sangre.

Gracias a su versatilidad, el amaranto puede consumirse en forma de grano, harina o incluso como snack inflado, y es ideal para incluir en preparaciones dulces o saladas. En un contexto donde crece el interés por la alimentación saludable, este alimento milenario recupera su protagonismo como un aliado natural para el bienestar físico y emocional.

Qué beneficios aporta a la alimentación

El amaranto es reconocido por su extraordinario valor nutricional y múltiples beneficios para el cuerpo. Avalado por diversos profesionales de la salud, sus propiedades pueden clasificarse en función de los sistemas del organismo que ayuda a cuidar:

Sistema digestivo

Gracias a su alto contenido en fibra, el amaranto favorece el tránsito intestinal, cuida la flora digestiva y ayuda a prevenir el estreñimiento, así como enfermedades más graves como el cáncer de colon. De forma tradicional, también se ha utilizado para aliviar episodios de diarrea.

Además, la fibra colabora en la regulación de la absorción de azúcares, ayudando a mantener estables los niveles de glucosa en sangre. Su elevado aporte de hierro mejora la absorción de vitamina C y calcio, y al no contener gluten, es una excelente opción para personas con celiaquía.

Sistema cardiovascular

El amaranto ayuda a reducir el colesterol LDL (colesterol "malo") e impide la reabsorción del colesterol presente en la bilis, gracias a un compuesto llamado betasitosterol. También es rico en grasas poliinsaturadas, lo que lo convierte en un alimento cardiosaludable, ideal para mantener el corazón en buen estado.

Huesos

Este superalimento contiene el doble de calcio que la leche, lo que lo hace especialmente útil en la prevención de la osteoporosis y otros trastornos óseos. Además, su combinación de fósforo y magnesio favorece la correcta absorción del calcio. Es un aliado clave durante la menopausia, etapa en la que se acelera la descalcificación ósea.

Embarazo y lactancia

El amaranto es una fuente importante de ácido fólico y vitaminas esenciales durante el embarazo y la lactancia. También aporta omega-3, un nutriente clave para el desarrollo cerebral del bebé y el bienestar emocional de la madre, que puede sentirse más fatigada en estas etapas.

Salud de la piel

Gracias a su contenido en omega-6, el amaranto puede aliviar afecciones inflamatorias de la piel como la psoriasis o los eczemas. Estos ácidos grasos esenciales ayudan a mantener la barrera cutánea saludable y con buen aspecto.

Antiestrés natural

El amaranto contiene triptófano, un aminoácido esencial que interviene en la producción de serotonina, conocida como la hormona de la felicidad. Esto puede ayudar a mejorar el estado de ánimo y reducir el estrés.

Salud visual

Como se mencionó, el amaranto promueve la regeneración y el fortalecimiento de los tejidos en todo el cuerpo, incluidos los del sistema visual. Su riqueza en antioxidantes, vitaminas y minerales lo convierte en un gran aliado para prevenir el envejecimiento ocular y mantener una buena visión, especialmente con el paso del tiempo.

Te preguntarás cómo se puede consumir: las hojas de amaranto pueden cocinarse de forma similar a las espinacas, aportando también beneficios para la salud visual.

El grano es muy versátil: se puede incorporar a sopas, preparar pan o incluso hacer palomitas. Para cocinarlo, primero hay que enjuagarlo bien y luego hervirlo a fuego lento con el doble de agua y una pizca de sal, durante unos 8 minutos. Una vez listo, se puede mezclar con legumbres, arroz u otras preparaciones.

En forma de harina, es ideal para enriquecer masas de panes, bizcochos y galletas, aportando un extra de nutrientes.

Por último, los copos de amaranto son perfectos para sumar a yogures, desayunos o meriendas, ya sea solos o combinados con frutas y semillas.

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